4:58 p. m.

Yo fui taggeada por Bea, de "El sitio de Bea Creo"

Yo "taggeé" a Mital Riumo, de "Filofobia"

Mital Riumo "taggeó" a Taanis, de "Viajero del tiempo"

Taanis "taggeó" a Linkain, de "Las Montañas Xián"

Linkain "taggeó" a Mitsuita, de "Grimmauld Place 12th"

Mitsuita "taggeó" a su compañero de blog, Kernuac, "Grimmauld Place 12th"

Kernuac "taggeó" a Franziska von Karma, de "Franziska Von Karma Office"

Y ya no tengo tiempo para seguir la pista, pero ahí esta.

Un saludo a todos, y muchas gracias.

8:16 p. m.



"Esto es un juego que se traen los blogueros mas “in” del momento. La cosa consiste en contar 16 cosas sobre uno mismo. No chorradas como tu color preferido, sino cosas más interesantes, vivencias, recuerdos. Luego tienes que “tagear” a un bloguero para que haga lo mismo y continue la cadena"




De Bea, de "El recreo de Bea"




Bea me ha "tageado" para que os cuente, estados hipnagógicos, 16 cosas sobre mí. No sé si llegaré a tanto, pero en fin, allá voy!




1. Uf... Lo primero que así, se me viene a la cabeza, es que yo de pequeña quería ser enfermera, como mi madre.



2. Mi primer libro (al que recuerdo con más cariño, aunque ya tenía otros) fue uno de cuentos. Me lo regaló el ratón Perez cuando se me cayeron las dos paletas, al mismo tiempo. Era un libro fabuloso, con las tapas de color naranja, y que tenía un montón de historias. Solo recuerdo con claridad la historia de la princesa china con una sombrilla capaz de controlar el clima.



3. ¿Mi primera película en un cine? "Lady Halcón", aunque ya antes había visto un montón de películas en nuestro video Beta.



4. Envidiaba mucho a una vecina, que tenía una habitación para ella sola con vestidos de princesa, un tocador, un juego de té, etc... Yo compartía cuarto con mi hermana, y mis juguetes, por acción propia o por la de mis hermanos, siempre acababan hechos polvo.



5. Hablando de juguetes, el nombre de mi osito de peluche favorito era Corri Torres Torres. El motivo por el que su nombre tenía tantas "erres" lo desconozco.



6. Haciendo cálculos, me he mudado unas 10 veces en mi vida (no cuento los traslados durante la época universitaria). De hecho, una de las cosas que más odio hacer es recoger los trastos para una mudanza.



7. De pequeña, tenía miedo a la oscuridad, pero aún más, a tener la puerta del cuarto cerrada.



8. Una de mis aficiones, aparte de leer, era escuchar música. Me ponía los cascos, un disco de vinilo y me leía las letras de las canciones. Entre los discos que más escuchaba estaban "Flowers in the dirt" de P. McCartney, "The first of a million kisses" de Fairground Atracction, y "El grito del tiempo" de Duncan Dhu.



9. La época más feliz del año eran las navidades y las vacaciones de verano. Entonces, íbamos a ver a mis abuelos, que vivían en Cádiz. Para mi representaba la posibilidad de ir al cine (mi padre y mi abuelo nos llevaban casi todos los días), y visitar las librerías (Quorum y Mignon). Entonces, en mi pueblo no había cine, porque se quemó, y la única librería tenía muy pocos títulos.



10. Aún hoy, lloro viendo "El imperio del sol".



11. He tenido muchas mascotas: una tortuga llamada Doña Colorines, un hamster al que llamamos McGyver por la afición que tenía a la escapada, y sobre todo, mi perro Félix, conocido como "el gremlin" por lo feo que era.



12. Hasta los 16 años no pude ver las cadenas privadas. Entonces vivíamos en una casa vieja con una antena defectuosa y mi padre se negó a arreglarla. Cuando al fin nos mudamos, flipábamos con El príncipe de Bel-Air, y yo me enganché a Expediente X.



13. Tengo un hermano mellizo al que, de vez en cuando, le hacía alguna que otra bromilla. Me escondía detrás de una puerta y si le veía pasar, imitaba a un fantasma. También solíamos jugar a pelearnos con las almohadas o con los muñecos (a este juego lo llamamos "la guerra de los muñegotes").

14. El primer videojuego que me pasé fue el Link´s Awakening, para la Game Boy. Bueeeno... Los jefes díficiles se los dejaba a mi hermano.

15. Si íbamos a un salón recreativo, la primera máquina que jugaba siempre solía ser una de pin-ball. No era muy buena, pero me entretenía bastante. Después, me aficioné a Gauntlet y la máquina recreativa de Los Simpson.

16. ¿He llegado a la 16? Bueno, pues aquí os dejo la anécdota favorita de mis amigos sobre mi infancia: "La historia de cuando mis padres me dejaron en el pantano". En verano, mi familia iba a un sitio que es un pantano, pero acondicionado como si fuera una playa. Solíamos ir todos los fines de semana, y se nos sumaba a la excursión otras familias, amigos de mis padres. En una de esas, justo cuando nos marchábamos, yo dije que iba al baño. Al salir, descubrí que mis padres se habían ido, y que yo estaba sola ahí abandonada. No se dieron cuenta de que faltaba hasta la mitad del camino. Mientras tanto, a mi me dio la llantera y el dueño del chiringito se ofreció a llevarme de vuelta a casa (nunca olvidaré a don Julián).

Bueno, creo que ya he sacado 16 cosas. Voy a mandarle el "tagged" a mi amiga Mital Riumo, que seguro que escribe algo interesante. Si algún bloggero tiene interés en ser el siguiente, que me lo diga y yo le hago un enlace.

Un saludo!













Por causas ajenas a la organización (más bien, que aún no me decido que conexión contratar), estoy algo retrasada a la hora de publicar en el blog.

Pero ahora tengo diez minutos para contar, en poco tiempo, mis lecturas que abarcan desde el 1 de diciembre del 2008, hasta el día de hoy:

- "El profesor", de Charlotte Bronte: La última obra publicada de Charlotte Bronte, pero la primera que escribió, narra la vida de William Crimsworth, un joven que aspira a demostrar a los demás que puede labrarse su fortuna a costa de trabajo y esfuerzo.

- "Trópico de Cáncer", de Henry Miller: En mi lista de pendientes, por fin me decidí a leerlo. No es una historia completa, sino una recopilación de las experiencias de un escritor americano en el París de los años 20-30, en un mundo de artistas bohemios, soñadores, neuróticos, y estrambóticos.

- "La elegancia del erizo", de Muriel Burbery: Una de las sorpresas editoriales del año pasado, y también un ejemplo de la elegancia y el sentido del humor francés. En un edificio de un barrio burgués de París, viven dos almas gemelas: Renée, una portera autodidacta amante del arte y de los libros; y Paloma, una niña de 12 años despierta e inteligente. Las dos ocultan a los demás quienes son realmente. Un relato sobre el poder de la literatura y el arte como verdaderos vehículos para salvar nuestras almas de una vida triste y gris.





8:14 p. m.


¿Qué quién era mi Rey Mago favorito? A mí me daba igual, mientras me trajeran un regalo...


En noches como esta, una se suele poner nostálgica. Casi todo el mundo que conozco y que me rodea día a día tiene mil y una anécdotas relacionadas con la noche de los Reyes Magos. Yo tengo muchas, casi todas compartidas con mis hermanos, con el insomnio, con alguna decepción (que ahora, la verdad, no creo que sean importantes), más de una alegría, etc...


Eran tiempos en los que solo esta noche me costaba dormir. Quién me iba a decir que un día sufriría de insomnio, y no precisamente porque esperara con ilusión un regalo. Alrededor de las siete y media de la mañana, mi hermano mayor se despertaba gracias a la alarma despertador de su casio. Poco a poco, nos íbamos despertando uno a uno en silencio, y, de puntillas, íbamos al salón. Y allí, sentados a oscuras, con la luz del mismo casio (o de una linterna de campamento, ya en la adolescencia), esperábamos el momento de las 8:00 de la mañana, hora oficial para abrir los regalos.


A todo esto, el famoso trauma de "los reyes son los padres" no llegué a vivirlo como tal: me enteré con unos cinco años, porque mis padres siempre armaban tal escándalo a la hora de montar los juguetes que era imposible no escucharles. Eso sí, mi madre siempre se afanaba con colocar una huella de harina en la ventana, vaciar las copas de anís, comerse las galletas y quitar el tapón de la bañera.


Hoy, mi madre me ha preguntado si tuve una infancia feliz. Tras pensar un momento en las noticias con las que he desayunado esta mañana, solo podía decir: Sí, por supuesto. Al menos, yo fui reina una vez.

A estas alturas, cuando solo quedan unos días para que termine este año, la mayoría de los programas, diarios, revistas, etc... sacan una lista de lo mejor y lo peor que dejamos atrás. Acabo de leer de forma intensiva la selección de "El País" de los 10 libros del año, y solo he leído el primer capítulo de una (Chesil Beach, que tengo en pendientes).

No podría resumir este año en pocas líneas... o en un listado de cosas que me han pasado, buenas o malas. He tenido pocas alegrías, pero concentradas como los buenos perfumes.


1. El viaje a Egipto.
2. Mis amig@s
3. Alguna que otra fiesta
4. Un trabajo de corta duración, pero uno de los más estimulantes que he tenido
5. Mi familia que crece, con bodas, compromisos, y un sobrino "medio artista".
6. La buena lectura.
7. Las buenas películas.
8. El master.
9. Un sitio nuevo.
10. La promesa de un año aún mejor.

Con esto, y un deseo de que paséis una feliz nochevieja y una llegada del año estupenda, me despido, por ahora.

p.d: Creo que ya no tengo excusa para leer a Stieg Larsson.

10:35 a. m.

La noticia, biografía y otros datos de interés: aquí.

Y vosotros diréis, ¿y quién es?

Hace aproximadamente dos meses, le dediqué la entrada de reseñas de libros de Octubre: Vampiros e historia. Francisco Casavella es el escritor del último premio Nadal: Lo que sé de los vampiros; libro que me leí con sus más y sus menos durante unos veinte días.

Dije entonces que es un libro que no recomendaría a lectores impacientes, y es cierto que para apreciarlo como se debe hay que ser insistente y laborioso, pues al final merece la pena. Con esta recomendación de su última obra, y la posibilidad de leer otras como "Un enano español se suicida en Las Vegas", os dejo.

Un saludo.

Estos han sido mis compañeros literarios del mes en el que cumplía los 29.



No ha estado mal:




- "La magia de escribir", de José Antonio Marina y María de la Valgoma.

Libro de ensayo que explica en qué consiste el proceso de la escritura y sus aplicaciones en la vida educativa. Se trata de un ensayo pedagógico, pero con intención de servir de guía tanto a profesores como a futuros escritores. El apartado que más me gustó fue el dedicado a los autores y los motivos por los que ellos se decidieron a escribir, la propuesta de talleres de escritura y las recomendaciones de autores.


- "Un hombre en la oscuridad", de P. Auster.

La última novela de uno de mis autores favoritos; aunque en esta ocasión ya empiezo a notarle el truco.



La historia trata por un lado de un hombre ya mayor, August Brill, enfermo, que vive un momento familiar díficil (ha perdido a su mujer y al novio de su nieta en poco tiempo), y que padece de insomnio. En medio de esas noches en vela, se dedica a crear historias. Una de ellas, comienza con un hombre (Owen Brick) que despierta de repente encerrado en un agujero en medio de un bosque. Cuando sale de allí, descubre que le han traído a un EEUU alternativo, y que tiene como misión matar a un hombre. Y ese hombre es el mismo que está creando la historia, August Brill.




Hasta ahí, el principio de la novela. Buen comienzo, interesante la trama y la subtrama, dirigido todo hacia un supuesto clímax. Pero de repente, Auster / Brill se harta y *ojo, spoiler de los gordos* mata a Brick (el hombre del hoyo) de una forma estúpida. La sensación que deja al lector a mi en este caso, es como si le dieran un portazo en las narices. La historia cambia y nos cuenta el porqué de la situación del anciano, la relación con su familia y las tragedias de su vida; aunque deja un poco de margen a la esperanza.



De nuevo, el mismo tema que salió en "Viajes desde el scriptorum": la metaliteratura, la relación entre el autor y su obra; en esta ocasión centrada en la obra más díficil de llevar a cabo por un autor: su propia vida.



- "Metafísica de los tubos" de Amelie Nothomb.


Entre autores pendientes de leer, estaba esta autora, revelación de las letras francesas desde hace unos años. He comenzado por el que parece su libro más ligero, una extraña fabula que comienza con un ser (sin nombre ni sexo) que nace convencido de ser dios y permanece inmóvil. Un día se despierta del letargo, primero por la sombra de la muerte y después por el descubrimiento del placer en una barra de chocolate.
A partir de ahí, sabemos ya que es una niña, que su familia es belga pero viven en Osaka (Japón), y que es un ser especial, en el sentido de que pronto aprende a hablar, a leer, observar y fingir, como todo buen dios déspota que es un niño de menos de 3 años.

9:46 a. m.




Entre las cosas que menos me gustan, están las mudanzas... y parece que la mía se retrasa una semana más (por causas ajenas a la organización).


Pero mientras... ¡a disfrutar con la visita al Expocomic!




10:04 a. m.

Hoy cumplo 29 años, y la verdad, es que de las pocas cosas de las que me siento orgullosa es de mi familia y de mis amigos.

Así, que para ellos, esta entrada y este vídeo: Loop & loop de Asian Kung Fu Generation

4:48 p. m.




Imperdonable haber olvidado que, entre el libro malo y el libro "no tan malo", me leí uno estupendo. Esa manía de no recordar lo bueno...






Pomponio Flato es un patricio romano que se dedica a viajar por el mundo en busca de una fuente que, al beber su agua, proporciona todos los conocimientos. En su último viaje, bebe de una supuesta fuente milagrosa, pero acaba enfermo y atrapado en la Palestina del siglo 0 de nuestra era, para más señas, en Nazaret. Allí, conoce a un niño que le contrata para que demuestre que su padre es inocente de una acusación de asesinato. Lo novedoso: que ese niño es Jesús (Jesucristo), y su padre es José, el carpintero.


Mezcla de novela de detectives e histórica, Eduardo Mendoza ironiza sobre la religión, los poderes, la visión de la historia y, sobre todo, de ese tipo de literatura que se ha puesto de moda a raíz de cierto código.



Aprovecho la ocasión para recomendar la lectura de otra obra cómica de Mendoza (la más conocida, creo): Sin noticias de Gurb, de la que hay también una versión teatral.





Vampiro, de E. Munch

Estos son mis dos libros del mes de Octubre, mes de "vacaciones" donde he buscado aprovechar el tiempo antes de tener los próximos 12 meses ocupados en mil y una historias distintas.

Pero, aún así, la lectura podría haber estado mejor escogida, la verdad:

- "Todo cambia", de J. Tropper: Zack King es un tipo que se podría considerar afortunado: vive en un piso maravilloso en Nueva York, por el que no paga alquiler, tiene una novia de buena familia y supuestamente guapa y amable con la que se va a casar, y un trabajo estresante pero que le permite llevar una vida a todo tren. Pero tiene sus problemas: su padre, un alcohólico que le abandonó, reaparece para provocar problemas; y Zack está enamorado de la viuda de su mejor amigo, muerto en un accidente de tráfico. Todo esto la misma semana en la que su vida se quiebra ante la sombra de un cáncer.

Novelilla pseudoromántica, desde la perspectiva de un personaje masculino que, exceptuando que no está obsesionado con su peso, podría ser un Bridget Jones descafeinado y sexista. Lo único que puedo decir por leer esto, es que lo compré en la estación de trenes, y que para viajar, no me apetece algo sesudo.

- "Lo que sé de los vampiros", de Francisco Casavella.

No, no es una historia de un vampiro. Es una novela de corte histórico, ganadora del último premio Nadal. A partir de las experiencias de Martín de Viloalle, conocemos el período europeo entre la expulsión de los jesuitas de España, hasta la misma revolución francesa, pasando por una Italia de bandidos y las cortes prusianas y austríacas. Martín de Viloalle pasa por todos estos escenarios, testigo mudo que cuenta la historia a través de los dibujos y caricaturas que va componiendo, sobreviviendo en cada etapa de su historia como lo haría un vampiro, alimentándose del momento hasta agotarlo.

No es una novela que recomendaría a lectores impacientes. A mi me ha costado ciento y pico de páginas encontrar su encanto, pero al final, por orgullo, he insistido, y debo decir que el último tercio de la novela (la parte que transcurre en París durante y después de la revolución) me ha parecido inmejorable.

Ahora... Voy a por lo último de Auster, a ver que tal.

8:15 p. m.



Me gusta la forma de celebrarlo en México, mucho más que la forma americana.

Celebres como lo celebres:



Si eres de los que creen que esta noche se debe honrar a aquellos que les dejaron, limpiar sus tumbas para que sus ojos desaparecidos vean lo mucho que se les echa de menos, encender una vela con emoción y rezar al dios en el que se crea...
Si eres de los que salen disfrazados para demostrar que hay que vivir la vida y olvidar que la muerte está en la esquina, comen caramelos, piden truco o trato, beben en una fiesta vestido de demonio, ven películas de terror bajo una cálida manta...
Para todos, esta entrada.

Disfrutad/llorad vuestra noche de los muertos.

"¡Voy!" de Erik Bulatov




De momento, parece que esta es la plantilla que se queda, porque la verdad, el html y yo no nos llevamos tan bien como creía.


En el marco de actividades que realizar, están las exposiciones. Os recomiendo la última que he ido a visitar: La Ilustración total: Arte conceptual de Moscú.


Desde los años 1960 hasta 1990, la exposición hace un recorrido por las vanguardias rusas, llenas de ironía, reflexión y sorpresa. Personalmente, mi obra favorita fue "Proyectos para un hombre solitario", de Víctor Pivovarov; una colección de 6 paneles donde describe cosas como la habitación, los sueños y el horario de cualquier hombre solitario... Situaciones y sensaciones que me resultan muy familiares, la verdad.

Estará hasta enero en la Fundación Juan March.

Post-Edit: Leed el artículo de "El rincón del distraído": El látigo del humor

1:57 p. m.

... y pequeño desastre.


Estoy probando plantillas para el blog, pero ninguna me convence del todo. Así que, aquellos que visitáis este triste lugar, no os asustéis: voy a ir variando hasta que encuentre la que me guste.


Mientras, os dejo algunas noticias que he leído hoy, y que me han llamado la atención:



1. Cierre del Mercado de Fuencarral


2. Discotecas argentinas sortean operaciones para implantes


3. Exposición "Príncipes Etruscos" en el Caixa Forum


Buen fin de semana!



Durmiendo en el trabajo...

9:59 a. m.




La mariposa

La última, por cierto la última,
tan rica, brillante, deslumbrantemente amarilla.
Tal vez si las lágrimas del sol cantaran
sobre una piedra blanca...


Así, tan amarilla
se eleva lentamente hacia lo alto.
quiere irse, estoy seguro, porque quiere
besar al mundo, adiós decirle.

Siete semanas aquí he vivido
encerrado dentro de este ghetto,
pero aquí encontré a mi pueblo.
Los amargones me llaman
y las castañas blancas lucen en el patio.
Sólo que, nunca vi otra mariposa.

Esta mariposa fue la última.
Las mariposas no viven aquí,
en el ghetto.

(Pavel Friedmann. 4/06/1942. Vivió y murió en el ghetto de Theresienstadt)
Extraído de un libro que acabo de catalogar.

El Sapo Sumergido... Esta portada me ha hecho gracia.



Estos son los dos libros de septiembre:

Parece muy curioso, pero este mes, mis dos libros han sido dos obras de las que se pueden clasificar como "masculinas", aunque para mi eso no tiene mucha importancia. La primera de todas ha sido:

- El mundo según Garp, de John Irving.


Meses atrás, me leí "Una mujer díficil", y en la biblioteca donde trabajo empecé a leerme esta novela, del mismo autor y una de las primeras que escribió. En ella narra la vida de un escritor, llamado Garp, empezando por las circunstancias mismas de su nacimiento. Su madre, Jenny Fields, es una enfermera que decide quedarse embarazada sin tener relación, ni matrimonio ni pareja (en los EE.UU de los años 40). Garp crece con una madre que acaba siendo famosa por escribir un libro narrando como decidió tenerle, convertida en una heroína para la causa feminista. Ya adulto, Garp se convierte en escritor, y vive obsesionado con que le pase algo a sus dos hijos y a su esposa.


Es una historia cruel y muy dura en ocasiones (tuve pesadillas por culpa de uno de los capítulos), sobre el miedo a la muerte, al olvido y al sufrimiento ante la vida, aunque también hay lugar para la esperanza y la felicidad.



- Alta fidelidad, de Nick Hornby.

Rob Fleming es un tipo de unos treinta y seis años, al que acaba de abandonar su novia, y que regenta una tienda de discos de segunda mano. Confecciona listas sobre los cinco primeros puestos en discos, películas o ex-novias. En esta última lista no incluye a Laura, la chica que acaba de dejarle por su incapacidad para comprometerse o al menos, aclararse. Aunque él dice que ella no le ha roto el corazón, en realidad así ha sido, y poco a poco, Rob va dándose cuenta de la necesidad de un cambio.
Este libro, en pendientes en mi estantería desde hacía mucho, ha sido mi compañero de viaje por Granada, Jerez y Extremadura. A ratos divertido, muy cercano con el uso de un lenguaje directo, presenta un personaje algo excéntrico pero con el que todos los que estamos en ese momento de la vida nos identificamos con facilidad: el miedo a dejar definitivamente atrás la juventud, la hora de tomar decisiones serias sobre el futuro y tomar las riendas de la vida, y sobre todo, mirar al pasado con satisfacción y tranquilidad...

Por último, una recomendación de cine: Vicky, Cristina, Barcelona (y si podéis, mejor en versión original. Mira que no me gusta decir esto, pero es que la película doblada pierde toda la gracia).
p.d: ¡Woody! ¡Rueda otra vez en España, por favor! Vente a Extremadura a comer jamoncito y a rodar una peli sobre dos turistas americanos que se enamoran de una pasional escritora extremeña.



Hace ya un tiempo, vi en la tele un documental llamado "Cuatro maneras de acabar con el mundo". En él se proponían las cuatro catástrofes más probables de acabar con toda vida posible: un tsunami, un meteorito, una epidemia y, por último, la más irreal y extraña: un experimento científico, que logra que desaparezcamos todos en un agujero negro.


No me gusta creer en las coincidencias, aunque dicen que no existen, solo lo inevitable... Esta semana, el tsunami ha sido la gotera del cuarto de baño; el meteorito... los pequeños granizos que cayeron en Madrid anoche; la epidemia, la muela que me está fastidiando el sueño, el hambre y el humor...


Y, por supuesto, la locura del CERN y su búsqueda de la "Partícula de Dios"

Yo no digo nada...

p.d: Para tranquilizar a la población, S. Hawkings se ha apostado 100 dólares a que no funciona. Bueno, si falla y nos vamos todos por el agujero negro del universo, pues nadie le va a reclamar nada, ¿no?




Uf... Parece que de nuevo tengo problemas con Blogger: por un motivo que desconozco, no me deja crear nuevas entradas (y eso que hice limpieza).



A toda prisa, y, como siempre un poco tarde, mi reseña de libros:

- "La sombra del viento", de Carlos Ruíz Zafón:


Ya conocéis mi manía (esnobismo) con los bestsellers. Se trata de un prejuicio fundado en las muchas decepciones que me llevo con los "libros que debes leer" o "libro que todo el mundo te recomienda". El argumento de "La sombra del viento" (que no necesita presentación, a estas alturas), es de mis favoritos y sin duda, me hubiera gustado descubrirlo antes de que se formaran colas.
Es una novela de ambiente gótico, ambientada en los grises años de la dictadura. Daniel Sempere, hijo de librero, descubre de la mano de su padre el lugar llamado "El Cementerio de los Libros Olvidados". Allí encuentra un libro de un autor desconocido, Julián Carax. Investigando sobre la vida y las otras obras de este autor, Daniel se ve involucrado en una trama complicada de secretos de familia, mansiones abandonadas, y amores prohibidos... Trama que acaba convirtiéndose en su propia historia, porque la vida de Julián Carax es como un reflejo oscuro de las vivencias de Daniel.
Una novela entretenida y misteriosa, de la que destaco sobre todo la descripción del ambiente oscuro, las historias paralelas (como la de la mansión) y los personajes secundarios, algunos tan especiales como Fermín Romero de Torres.
- "Sauce ciego, mujer dormida", de Haruki Murakami:

En mi estantería me esperaba, durmiendo, esta colección de relatos de Murakami. En ellos, descubrimos el universo abstracto y extraño del autor de "Tokyo Blues" y "Kafka en la orilla".
Murakami empezó publicando este tipo de cuentos en diversas revistas y publicaciones. Luego, se atrevió con la novela, y ahora combina ambas vertientes según el período en el que se encuentre (una novela, y después dos o tres relatos).
Son cuentos, en su mayoría, donde la vida cotidiana se mezcla con hechos mágicos y misteriosos (como el cuento "El mono de Shinagawa", mi favorito), otros sobre hechos más corrientes ("Hanaley Bay") y otros inclasificables, como reflexiones del mundo en general ("El folclore de nuestra generación: prehistoria del estadio avanzado del capitalismo”), o críticas al mundo del arte o de la creación ("Conitos"). Hay un par que recomiendo su lectura en un momento de relax o con el estómago vacío ("El cangrejo" y "Nausea, 1979"). Muchos de estos relatos, como admite el autor, han dado pie a novelas ("La luciérnaga" es practicamente uno de los primeros capítulos de Tokyo Blues). Si aún estáis dudando en leer algo de este autor, candidato entre otros al premio Príncipe de Asturias, es una buena forma de acercaros a su obra.


11:22 a. m.




Ayer asistí a la actuación del grupo Yamato, venido de Japón. Armados con tambores de distintos tipos y clases (uno de ellos, hecho con madera de árbol de más de 400 años), pusieron ritmo a la fría noche de Agosto.
Para muestra, este video reportaje:
Estarán hasta mañana domingo, en el Patio del Conde Duque. Recomendado por mi parte.
p.d: Ah, y si sois frioleros... llevad una chaqueta.




NOTA IMPORTANTE: Este post contiene spoilers sobre la película. Que conste que he avisado.

Madrid (España)
10:55 a.m


El caso comienza con la desaparición de una agente del FBI en un pueblecito helado de Virginia. Las únicas pistas que la policía y el FBI tienen se deben a las visiones de un sacerdote, que cumple condena por varios delitos de pedofilia. Como nadie en el FBI parece saber mucho sobre visiones y videntes, deciden recurrir a Fox Mulder, quien anda "desaparecido" después de que le apartaran de los Expedientes X. Scully, por su parte, ejerce de doctora en un hospital católico, donde tiene que lidiar con curas conservadores para salvar la vida a un niño.

Al principio de la película, los agentes recurren a Scully, porque saben que ella conoce el paradero de Mulder. En menos de dos minutos, descubrimos que los del FBI, aparte de tontos, son cutres. Pues a Scully le basta con coger su coche, ir a una casa en el campo, entrar y allí está Mulder, sentado en un escritorio y rodeado de los recortes de periódico y el póster "I want to believe".

A medida que la trama se va desarrollando de la forma usual (viaje a Virginia, hablar con el cura, discusión entre Mulder y Scully sobre la posibilidad de que sea cierto o no...), descubrimos que estos dos viven juntos. En una escena, en la que yo estaba segura de que era un sueño, los vemos abrazados en una cama. Recordad que no he visto las dos últimas temporadas de Expediente X, mucho menos el final de la serie, así que había datos que desconocía. Por eso, sufrí un shock tremendo al encontrar a Scully y Mulder durmiendo juntitos, en plan cariñoso. ¿Cuándo ocurrió eso? ¿Por qué me lo he perdido? ¿Y qué es eso de que perdieron a un hijo?

Por lo general, la película discurre lejos de las tramas de conspiraciones y ovnis, y se centra en el estilo que más fama le dio a la serie: los "monstruos" y las leyendas urbanas. Un capítulo más vistoso, más bonito y más largo que los que solíamos ver allá por el 98, y que casi podría ser una película lejos de la historia de los expedientes X.

Lo que más me gustó... Reencontrarme con uno de mis personajes de ficción favoritos: Mulder.