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Como despedida, os subo el trailer de Luna Nueva... pero versionado por los Sims3. Jejeje....
Decir "novela" es quedarme corta. Es una novelaza, maravillosa y tierna. He leído por ahí críticas feroces porque dicen que J. Coe ha dejado la sátira y el humor y se ha vuelto dramático. Yo solo me he leído de Coe dos novelas: La casa del sueño y esta; y no me resulta nada sorprendente el cambio de registro. Por si os interesa, os recomiendo que echéis un vistazo al programa Página 2, donde entrevistaron al autor.
- "Luna nueva", de Stephanie Meyer.
Sí... lo reconozco. Vale, no me gusta dejar las historias a medias, y quería saber qué pasaba con la familia Cullen. La segunda parte no trae nada que no vayáis a ver en el trailer: Bella mete la pata el día de su cumpleaños, haciendo lo que no se debe hacer si estás rodeada de vampiros (es decir, sangrar), y provoca que Edward tenga que abandonarla para protegerla. En medio de la profunda depresión que le provoca no ver a su amado e idolatrado vampiro, se hace amiga de un chico... que resulta ser un hombre lobo. Casi al final, Edward se mete con una familia de superpoderosos vampiros italianos (los Vulturis), y Bella tiene que viajar a Italia a rescatarle.
Sospecho que ver la peli será igual que leer el libro, así que no os perdéis nada.
Uff... Esto va para largo. Estos dos meses me han parecido una eternidad. De hecho, creo que me ha pasado de todo: me he hecho amiga de una vampira, he viajado al País de las Maravillas, conocido a Edward Cullen (otro vampiro bipolar), frecuentado Tánger, visitado con Capote la granja de la familia Cuttler y hablado con sus asesinos en la cárcel, vivido una historia de amor en la Inglaterra victoriana...

- Las hojas caídas, de Wilkie Collins.
A lo largo de la vida de este blog, creo que he devorado muchas novelas de este autor, conocido sobre todo por "La dama de blanco" y "La piedra lunar". Sin embargo, entre sus obras menos conocidas está "Las hojas caídas". Esta novela trata de Amelius Goldenheart, un joven idealista, educado en una extraña comuna en Estados Unidos, que regresa a su Inglaterra natal tras un incidente de naturaleza romántica. No será la primera vez ni la última en la que una mujer le meta en un lío. Al llegar a Inglaterra, se dirige a la familia Farnaby, con una carta de recomendación. Allí, se enamora de la sobrina del señor Farnaby, Regina. Cuando decide pedirle matrimonio, se encuentra con la oposición de la señora Farnaby, quién le pide que, a cambio de ceder a su sobrina en matrimonio, la ayude a encontrar a su hija ilegítima y desaparecida cuando apenas tenía unos días de vida.
Las "hojas caídas" del título hace referencia a todas aquellas personas que caen en la desgracia y que parece que no consiguen levantar la cabeza. Esta novela, alejada del tono policíaco y misterioso de las otras que he leído de él, es más crítica con la sociedad inglesa, hipócrita y cerrada. (Ojo, spoilers - vamos, que no miréis si vais a leer el libro). Amelius encontrará a la hija de la señora Farnaby en la calle, donde la llaman "Sally la tonta". Como joven idealista que es, acaba acogiendo a la muchacha, y esta se enamora perdidamente de él. El hecho de adoptar en su hogar a una muchacha dará pie a que pierda el cariño de Regina y que la sociedad le de la espalda. Wilkie Collins, quién en la vida real estuvo "casado" con dos mujeres a la vez y era adicto al opio, refleja parte de su vida y sus pensamientos de libertad, en contraposición con el estricto sentido moral victoriano. Por desgracia, el libro termina de una forma que hace suponer que hay una segunda parte, pero Wilkie Collins no llegó a escribirla, a pesar de que él mismo prometió hacerlo. No sabré nunca qué le pasó a Amelius y Sally, y tampoco cual será el final de Regina, personaje al que detesté desde su primera aparición y que nunca me cayó muy bien.
- A sangre fría, de Truman Capote.
En los años 60, en una pacífica ciudad llamada Holcomb (Kansas), aparecen asesinados en su granja los miembros de toda una familia. Los Clutter no tenían enemigos, era una familia próspera y respetada. Mese más tarde, la policía logró atrapar a los criminales, dos hombres que iban por la vida "camino a la horca".
A raíz de este hecho, Capote escribió este libro, hundiéndose tanto en la historia de los Clutter como en la de los asesinos, contando las dos versiones de la historia en un estilo que se ha llamado "novela de no-ficción" (o non-fiction novel). Estaba en mi lista de pendientes, y aprovechando que ya empezaba el calor, me dije que debía tener la sangre fría para leer sobre un crimen tan horrible y sobre la muerte en la horca.
- Déjame entrar, de John Ajvide Lindqvist
Como este año ha sido un año de locos, he ido menos al cine de lo que ya de por sí era habitual. Entre las películas que quería ver y no pude ir, estaba "Déjame entrar". Me llevé una sorpresa en una librería del centro cuando, enredando entre las novedades, encontré la novela original. El título en sueco dice algo así como "deja entrar al correcto", y es un homenaje al tópico de que un vampiro necesita que le inviten para entrar en una casa.
Oskar es un chaval de 12 años, que vive en un barrio obrero de una pequeña ciudad sueca, allá por los años 80. Es un niño solitario y algo peculiar (juega con cuchillos y colecciona recortes sobre crímenes), que sufre todos los días el acoso de los típicos matones de colegio. Una noche, conoce a una nueva vecina, una niña que como él tiene unos 12 años. Eli es bastante extraña: solo sale de noche, no le afecta las frías temperaturas del invierno sueco, y hay días que parece enferma y vieja; y al día siguiente le parece hermosa. (Spoiler, otra vez). Eli, claro está, es una vampira; y al mismo tiempo de su llegada, empiezan a suceder extrañas muertes y desapariciones. Eli, a pesar de su naturaleza bestial, tiene conciencia de si misma y detesta asesinar. Por ello, tiene a Hakam, un hombre con tendencias pedófilas, que le hace el "trabajo sucio", y que se convertirá en su peor pesadilla.
La película (ya en DVD) se centra en la tierna relación que existe entre Eli y Oskar; tanto se centran que olvidan el resto de la humanidad que rodea la historia. Porque en la novela también te cuentan quién es Hakam, quienes son el grupo de amigos que se reúnen a beber en un restaurante chino y porqué Virginia (personaje apenas esbozado en la película, pero al que el autor dedica unos capítulos muy crueles) toma una terrible decisión. A mi, al margen de la diferencia entre novela y sus adaptaciones, me gustó la película. La única crítica que le hago es que es capaz de enseñar algo tan tremendo, como la escena del desnudo de Eli (y no se atreve luego a explicar porqué Oskar ve lo que ve); y en su lugar, priva al espectador de una escena que fue la mejor del libro (Eli en la bañera), y que en el cine habría sido espectacular.
- Fiesta para una mujer sola, de Ángel Vázquez.
Entre mis adquisiciones en la Feria del libro, además de "Las hojas caídas", compré "Fiesta para una mujer sola". Me gustaron dos cosas: el título, y la historia de como se ha publicado el libro. De hecho, me gustó más esta última historia que el libro en sí. Ángel Vázquez ganó en 1960 el premio Planeta. Dos años más tarde, iba a publicar "Fiesta para una mujer sola" en la Feria del libro de Madrid, pero fue censurado. De esta forma, el libro cayó en el olvido y se perdió; hasta que la editorial Lear ha conseguido acceder al libro (a través del único ejemplar que queda en la Biblioteca Nacional) y publicarlo.
Es una lástima que un esfuerzo y una tarea encomiable, como el hecho de editar obras de Giovani Papini (autor de Gog, un libro que recomiendo), se haya perdido en una novela que no me ha atraído lo más mínimo. La historia, hasta que decidí hacer "plom", trata de un muchacho de Madrid que se va a vivir a Tánger y allí descubre un mundo distinto a la España franquista y gris - contado en paralelo con la historia de una mujer tangerina casada con un alto cargo y aburrida de su vida. Quizá en los 60 era una historia novedosa y excitante, pero al lector del siglo XXI, que ya ha viajado y visto de todo, y le han contado en mil novelas y películas esto mismo, se aburre.
Y, a pesar de esto, no me juzguéis muy duramente cuando diga que lo siguiente que leí fue...
- Crepúsculo, de Stephanie Meyer
Sí, lo reconozco. He leído "Crepúsculo" (Twilight), y además, visto la película. No tengo ninguna defensa, excepto que en todo momento he mantenido mi cabeza fría y he sido muy crítica y escéptica con la historia.
Al comienzo, Isabella "Bella" Swan toma la decisión de irse a vivir con su padre a un pueblo montañoso llamado Forks, que detesta con toda su alma porque no hay sol y todo es gris y aburrido. En el instituto, donde todos los alumnos se muestran amables con ella y la tratan como a una reina, se fija inevitablemente en el hermoso Edward Cullen, un muchacho misterioso con la piel pálida, que parece sentir por ella una especie de amor-odio extraño y cuya familia es bastante peculiar. Claro está, Edward es un vampiro (¡como Eli!), y también se hace amigo-novio de una humana (¡como Eli!), pero allí donde la novela de Lindqvist toma un derrotero sangriento y rozando el gore; en Crepúsculo toma el lado más romántico y gótico. Un amor que parece condenado a terminar mal, porque no hay solución posible, y una familia de vampiros muy guapos todos, con superpoderes y vegetarianos (beben sangre de animal), eclipsan a la protagonista, una tía que, a pesar de los intentos de la autora de hacerla parecer interesante al lector con sus comentarios, supuesta inteligencia y torpeza, es una niña quejica y tonta. Si el libro me ha gustado, ha sido por el personaje de Edward, quién vacila y se ríe de Bella de una forma que me encanta, y por su "padre", Carlisle, un vampiro particular y con mucha personalidad. Si la novela tratara solo de la familia Cullen, ganaría mucho.
- Alicia en el País de las Maravillas y Alicia a través del Espejo, de Lewis Carroll
Que levante la mano el que haya visto Alicia en el País de las Maravillas, versión Walt Disney. ¿Y quien tiene curiosidad por ver la versión Tim Burton que se estrenará en otoño? Porque yo soy de las primeras y de las segundas. Un remordimiento de conciencia me corroía, porque a pesar de ser tan buena lectora, nunca había leído el libro original de Alicia en el País de las Maravillas, así que aproveché que trabajo en una biblioteca para conseguir un ejemplar.
La historia la conocéis todos, no me hagáis repetirla... Sobre el autor, también sabréis que se inspiró en una niña real, que estaba enamorado de ella, y que tenía una afición por hacer fotos a niñas, aunque no se llegó a aclarar si era o no pederasta. Al margen de los rumores y las concepciones freudianas, la historia me ha sorprendido, y mucho. Los dos libros tienen en común que son sueños, sueños disparatados y locos como alguna vez hemos tenido todos, pero bastante originales. En el primero de ellos, Alicia visita el País de las Maravillas, donde, en palabras del Gato de Cheshire, "aquí estamos todos locos. Yo estoy loco, y tú también". En el segundo, Alicia atraviesa un espejo y acaba en una partida de ajedrez, donde su objetivo es llegar a convertirse en reina, y para ello debe atravesar todas las casillas necesarias. En medio, canciones, juegos de palabras (felicito a los traductores, debió ser un infierno tratar de hacer graciosos los mismos giros), seres muy estrafalarios y extraños, y un poco de crítica social. Si los niños victorianos consideraban esto literatura para niños... no me quiero imaginar lo que leían los mayores.
¿Una recomendación? Visitad clásicos infantiles con la visión de los adultos. Peter Pan no te parece el adorable niño volador, sino un guerrero brutal que degüella a los piratas sin vacilar; la Sirenita tiene que elegir entre matar al amor de su vida para regresar a su hogar, o convertirse en espuma para que él viva feliz; y la Bella se olvida de la promesa de regresar al castillo y la Bestia muere sola y olvidada.
Llevaba muuucho tiempo (creo que desde noviembre del 2008) sin dedicar alguna entrada a mis sueños. He tenido muchos, raros, extraños, de esos que al despertar te dejan la sensación de que has visto algo que no querías ver.
- Gatos y perros: He tenido muchos sueños con gatos. El que más recuerdo, con la suficiente claridad para narrarlo, es que iba a visitar a un amigo, cuya gata había parido. Todos los gatitos eran muy preciosos, pero yo me encaprichaba de una hembra de color verde. Mis amigos trataban de convencerme de que el animal no era el adecuado, que yo no tenía tiempo para cuidarlo, y que además era verde. Al final, me lo quedaba.
En el siguiente, al que recogía de la calle era un bonito labrador, abandonado y hecho unos zorros. Por supuesto, bajo mi mano experta, el perro volvía a ser un bonito ejemplar.
- Más casas: En el apartado de sueños recurrentes, tengo uno que no siempre es igual, pero la idea es la misma. Voy paseando por la calle, veo una casa que me llama la atención y entro. Normalmente, se trata de lugares grandes y vacíos, casi abandonados. He soñado con muchos estilos (desde la casa típica de pueblo, hasta una moderna en la playa), y a veces en el sueño voy acompañada de alguien, aunque lo habitual es que esté sola. En los últimos meses, he soñado con un apartamento, un chalet en las montañas y una mansión en ruinas.
- Viajera del tiempo: En el sueño, yo era una especie de viajera del tiempo. Estaba en un aeropuerto, y debía esperar a que pasara algo para impedirlo (Um... parece el final de "Doce monos", ahora que lo pienso). En eso que estoy de pie, observando a la gente a mi alrededor, cuando veo a mis padres. Son distintos a mis verdaderos padres, más jóvenes y visten como una pareja adinerada de los años 40. Una criada empuja un carrito con dos niños, y entonces me doy cuenta que en ese carrito voy yo, de bebé. Me acerco para verme, y por un segundo, el bebé que también soy yo me reconoce.
Con esto, creo que es definitivo. Necesito vacaciones (y leer cosas más alegres).
p.d: La próxima entrada será la de la reseña de libros de Julio.
Evitaré decir su nombre, para que esto no se llene de fans histéricos y con ganas de gritar cuatro cosas; y también para que mi blog no aparezca en Google o en Yahoo, si alguno busca su nombre estos días.
A raíz de las distintas reflexiones que he leído en prensa, o en otros blogs, no he podido evitar hacer mi propia reflexión. Ya sabéis que creé esta sección para hablar de estas cosas que pienso cuando estoy relajada en mi casa; pero esta es una reflexión fruto de varias horas de trabajo, de ver, de escuchar, de recordar (sobre todo).
Como sabéis, también, tengo ya casi la treintena. Es decir, que he recorrido los 80 como una niña, los 90 como una adolescente, y crucé el milenio con 20 años recién cumplidos. Me agobia que ahora recordar los 80 y hablar de recuerdos se haya puesto tan de moda, pero es inevitable.
En los 80, no era mi héroe, pero sí un personaje habitual en la vida cotidiana. El vídeo nos fascinó y provocó pesadillas. Mis hermanos y yo lo teníamos que ver escondidos detrás del sofá, por el miedo, y aún así, lo veíamos. También recuerdo la fiebre de los chicos malos, vídeo que dirigió Martín Scorsese. Entonces, lo más era bailar como él, los chicos agarrándose el paquete y dando grititos. Sería un genio, pero hortera... era un rato, incluso en esa década de reconocido horterismo.
En los 90, ya más talludita, empezaba a apreciar las canciones, pero las letras me parecían sosas. Los vídeos que recuerdo son los de un Egipto de dudoso gusto y el de la nave espacial, que ya no era tan espectacular. Poco a poco, ese chico que era mono en los 80, se iba convirtiendo en una especie de momia, un monstruo al que casi le faltaba la nariz, y que no tenía ni pómulos, ni barbilla. Solo ojos.
Pero lo peor fueron los acusaciones y juicios. ¿Eran verdad, o un intento de sacarle dinero? Mirando distintos reportajes e incluso alguna entrevista, no me extraña nada que algo hubiera de verdad y otro poco de mentira. No se puede mantener uno cuerdo si tiene todo lo que quiere, y no tiene límites. Creo que se quedó en una época que no vivió, la infancia, y tenía obsesión por recrearla una y otra vez, de una forma que al resto de la humanidad, que vivimos el día a día y tenemos que madurar a la fuerza, nos parecía grotesca.
Como grotesco me pareció el funeral: un concierto improvisado y televisado, con unos niños a los que veíamos el rostro por primera vez, solo para darnos cuenta de que estaban mascando chicle en el funeral de su padre. Un funeral es algo privado e intimo, no un espectáculo. Jamás de los jamases permitiría que a un ser querido se le enterrara de esa manera, por muy famoso o leyenda que fuera.
Ahora solo me quedan preguntas: ¿qué pasará con esos niños - todos rubitos con ojos azules - en el futuro? ¿Cuánto tiempo tardarán en sacar una película biográfica, contando toda su vida?
¿Por qué, a pesar del asco que me daban sus últimas apariciones, no dejo de tatarear sus canciones?
Mrs Richard Bennett Lloyd, de Sir Joshua Reynolds*****************************




