Este mes de septiembre se ha caracterizado por el hecho de que dos de las novelas que han sido mis compañeras de viaje deben sus títulos a dos canciones. Empezaré por...




- After Dark, de H. Murakami.


Bueno, a estas alturas, ya sabréis que uno de mis autores contemporáneos favoritos es Murakami. No he leído todo lo suyo, y a veces me he encontrado con cosas suyas que no me han entusiasmado (algunos de los relatos de "Sauce ciego, mujer dormida", que aún así os lo recomiendo solo para leer algunas pequeñas joyas escondidas). Me gusta porque es un autor que trata temas muy cercanos, como la soledad y la tristeza, de una forma nada artificial ni aburrida.


En este caso, la historia gira en torno a varios personajes. Una chica pierde el último tren y decide quedarse a pasar la noche en las cafeterías de una animado barrio de Tokio. En una de ellas, se encuentra con un chico que fue pretendiente de su hermana, y que esa noche va a renunciar a su gran pasión (el jazz) para volverse abogado. A lo largo de la noche, la dueña de un love-hotel pide ayuda a la chica por un incidente en el que se ve implicada una prostituta china. Lejos de allí, la hermana de la chica duerme muy profundamente, ajena a que a su alrededor ocurren cosas extrañas.


El título de la novela proviene de una canción de jazz, "Five spot after dark".


- "La lluvia antes de caer", de J. Coe.


Decir "novela" es quedarme corta. Es una novelaza, maravillosa y tierna. He leído por ahí críticas feroces porque dicen que J. Coe ha dejado la sátira y el humor y se ha vuelto dramático. Yo solo me he leído de Coe dos novelas: La casa del sueño y esta; y no me resulta nada sorprendente el cambio de registro.


Rosamund es una anciana que, al fallecer, deja un extraño legado: una serie de cintas de casettes grabadas y la misión de encontrar a una niña ciega llamada Imogen. Como no encuentran a la niña, Gill, la albacea y sobrina de Rosamund, escucha las cintas. Rosamund ha seleccionado veinte fotografías de su vida, y las va describiendo, y no solo las imágenes, sino también que ocurrió en aquel momento y que representa la fotografía para ella. De este modo, el lector descubre una saga familiar, en la que el odio y los maltratos pasan de una generación a otra, hasta que la maldición se rompe.


No os puedo decir mucho más para convenceros, excepto que es una lástima que Jonathan Coe sea tan poco conocido. Ah, el título proviene de una de las anécdotas que cuenta la anciana Rosamund, pero también de una canción llamada "The rain before before it fall".


Por si os interesa, os recomiendo que echéis un vistazo al programa Página 2, donde entrevistaron al autor.





- "Luna nueva", de Stephanie Meyer.

Sí... lo reconozco. Vale, no me gusta dejar las historias a medias, y quería saber qué pasaba con la familia Cullen. La segunda parte no trae nada que no vayáis a ver en el trailer: Bella mete la pata el día de su cumpleaños, haciendo lo que no se debe hacer si estás rodeada de vampiros (es decir, sangrar), y provoca que Edward tenga que abandonarla para protegerla. En medio de la profunda depresión que le provoca no ver a su amado e idolatrado vampiro, se hace amiga de un chico... que resulta ser un hombre lobo. Casi al final, Edward se mete con una familia de superpoderosos vampiros italianos (los Vulturis), y Bella tiene que viajar a Italia a rescatarle.

Sospecho que ver la peli será igual que leer el libro, así que no os perdéis nada.

Uff... Esto va para largo. Estos dos meses me han parecido una eternidad. De hecho, creo que me ha pasado de todo: me he hecho amiga de una vampira, he viajado al País de las Maravillas, conocido a Edward Cullen (otro vampiro bipolar), frecuentado Tánger, visitado con Capote la granja de la familia Cuttler y hablado con sus asesinos en la cárcel, vivido una historia de amor en la Inglaterra victoriana...





- Las hojas caídas, de Wilkie Collins.

A lo largo de la vida de este blog, creo que he devorado muchas novelas de este autor, conocido sobre todo por "La dama de blanco" y "La piedra lunar". Sin embargo, entre sus obras menos conocidas está "Las hojas caídas". Esta novela trata de Amelius Goldenheart, un joven idealista, educado en una extraña comuna en Estados Unidos, que regresa a su Inglaterra natal tras un incidente de naturaleza romántica. No será la primera vez ni la última en la que una mujer le meta en un lío. Al llegar a Inglaterra, se dirige a la familia Farnaby, con una carta de recomendación. Allí, se enamora de la sobrina del señor Farnaby, Regina. Cuando decide pedirle matrimonio, se encuentra con la oposición de la señora Farnaby, quién le pide que, a cambio de ceder a su sobrina en matrimonio, la ayude a encontrar a su hija ilegítima y desaparecida cuando apenas tenía unos días de vida.

Las "hojas caídas" del título hace referencia a todas aquellas personas que caen en la desgracia y que parece que no consiguen levantar la cabeza. Esta novela, alejada del tono policíaco y misterioso de las otras que he leído de él, es más crítica con la sociedad inglesa, hipócrita y cerrada. (Ojo, spoilers - vamos, que no miréis si vais a leer el libro). Amelius encontrará a la hija de la señora Farnaby en la calle, donde la llaman "Sally la tonta". Como joven idealista que es, acaba acogiendo a la muchacha, y esta se enamora perdidamente de él. El hecho de adoptar en su hogar a una muchacha dará pie a que pierda el cariño de Regina y que la sociedad le de la espalda. Wilkie Collins, quién en la vida real estuvo "casado" con dos mujeres a la vez y era adicto al opio, refleja parte de su vida y sus pensamientos de libertad, en contraposición con el estricto sentido moral victoriano. Por desgracia, el libro termina de una forma que hace suponer que hay una segunda parte, pero Wilkie Collins no llegó a escribirla, a pesar de que él mismo prometió hacerlo. No sabré nunca qué le pasó a Amelius y Sally, y tampoco cual será el final de Regina, personaje al que detesté desde su primera aparición y que nunca me cayó muy bien.



- A sangre fría, de Truman Capote.


En los años 60, en una pacífica ciudad llamada Holcomb (Kansas), aparecen asesinados en su granja los miembros de toda una familia. Los Clutter no tenían enemigos, era una familia próspera y respetada. Mese más tarde, la policía logró atrapar a los criminales, dos hombres que iban por la vida "camino a la horca".


A raíz de este hecho, Capote escribió este libro, hundiéndose tanto en la historia de los Clutter como en la de los asesinos, contando las dos versiones de la historia en un estilo que se ha llamado "novela de no-ficción" (o non-fiction novel). Estaba en mi lista de pendientes, y aprovechando que ya empezaba el calor, me dije que debía tener la sangre fría para leer sobre un crimen tan horrible y sobre la muerte en la horca.

- Déjame entrar, de John Ajvide Lindqvist


Como este año ha sido un año de locos, he ido menos al cine de lo que ya de por sí era habitual. Entre las películas que quería ver y no pude ir, estaba "Déjame entrar". Me llevé una sorpresa en una librería del centro cuando, enredando entre las novedades, encontré la novela original. El título en sueco dice algo así como "deja entrar al correcto", y es un homenaje al tópico de que un vampiro necesita que le inviten para entrar en una casa.


Oskar es un chaval de 12 años, que vive en un barrio obrero de una pequeña ciudad sueca, allá por los años 80. Es un niño solitario y algo peculiar (juega con cuchillos y colecciona recortes sobre crímenes), que sufre todos los días el acoso de los típicos matones de colegio. Una noche, conoce a una nueva vecina, una niña que como él tiene unos 12 años. Eli es bastante extraña: solo sale de noche, no le afecta las frías temperaturas del invierno sueco, y hay días que parece enferma y vieja; y al día siguiente le parece hermosa. (Spoiler, otra vez). Eli, claro está, es una vampira; y al mismo tiempo de su llegada, empiezan a suceder extrañas muertes y desapariciones. Eli, a pesar de su naturaleza bestial, tiene conciencia de si misma y detesta asesinar. Por ello, tiene a Hakam, un hombre con tendencias pedófilas, que le hace el "trabajo sucio", y que se convertirá en su peor pesadilla.


La película (ya en DVD) se centra en la tierna relación que existe entre Eli y Oskar; tanto se centran que olvidan el resto de la humanidad que rodea la historia. Porque en la novela también te cuentan quién es Hakam, quienes son el grupo de amigos que se reúnen a beber en un restaurante chino y porqué Virginia (personaje apenas esbozado en la película, pero al que el autor dedica unos capítulos muy crueles) toma una terrible decisión. A mi, al margen de la diferencia entre novela y sus adaptaciones, me gustó la película. La única crítica que le hago es que es capaz de enseñar algo tan tremendo, como la escena del desnudo de Eli (y no se atreve luego a explicar porqué Oskar ve lo que ve); y en su lugar, priva al espectador de una escena que fue la mejor del libro (Eli en la bañera), y que en el cine habría sido espectacular.



- Fiesta para una mujer sola, de Ángel Vázquez.


Entre mis adquisiciones en la Feria del libro, además de "Las hojas caídas", compré "Fiesta para una mujer sola". Me gustaron dos cosas: el título, y la historia de como se ha publicado el libro. De hecho, me gustó más esta última historia que el libro en sí. Ángel Vázquez ganó en 1960 el premio Planeta. Dos años más tarde, iba a publicar "Fiesta para una mujer sola" en la Feria del libro de Madrid, pero fue censurado. De esta forma, el libro cayó en el olvido y se perdió; hasta que la editorial Lear ha conseguido acceder al libro (a través del único ejemplar que queda en la Biblioteca Nacional) y publicarlo.


Es una lástima que un esfuerzo y una tarea encomiable, como el hecho de editar obras de Giovani Papini (autor de Gog, un libro que recomiendo), se haya perdido en una novela que no me ha atraído lo más mínimo. La historia, hasta que decidí hacer "plom", trata de un muchacho de Madrid que se va a vivir a Tánger y allí descubre un mundo distinto a la España franquista y gris - contado en paralelo con la historia de una mujer tangerina casada con un alto cargo y aburrida de su vida. Quizá en los 60 era una historia novedosa y excitante, pero al lector del siglo XXI, que ya ha viajado y visto de todo, y le han contado en mil novelas y películas esto mismo, se aburre.


Y, a pesar de esto, no me juzguéis muy duramente cuando diga que lo siguiente que leí fue...

- Crepúsculo, de Stephanie Meyer
Sí, lo reconozco. He leído "Crepúsculo" (Twilight), y además, visto la película. No tengo ninguna defensa, excepto que en todo momento he mantenido mi cabeza fría y he sido muy crítica y escéptica con la historia.


Al comienzo, Isabella "Bella" Swan toma la decisión de irse a vivir con su padre a un pueblo montañoso llamado Forks, que detesta con toda su alma porque no hay sol y todo es gris y aburrido. En el instituto, donde todos los alumnos se muestran amables con ella y la tratan como a una reina, se fija inevitablemente en el hermoso Edward Cullen, un muchacho misterioso con la piel pálida, que parece sentir por ella una especie de amor-odio extraño y cuya familia es bastante peculiar. Claro está, Edward es un vampiro (¡como Eli!), y también se hace amigo-novio de una humana (¡como Eli!), pero allí donde la novela de Lindqvist toma un derrotero sangriento y rozando el gore; en Crepúsculo toma el lado más romántico y gótico. Un amor que parece condenado a terminar mal, porque no hay solución posible, y una familia de vampiros muy guapos todos, con superpoderes y vegetarianos (beben sangre de animal), eclipsan a la protagonista, una tía que, a pesar de los intentos de la autora de hacerla parecer interesante al lector con sus comentarios, supuesta inteligencia y torpeza, es una niña quejica y tonta. Si el libro me ha gustado, ha sido por el personaje de Edward, quién vacila y se ríe de Bella de una forma que me encanta, y por su "padre", Carlisle, un vampiro particular y con mucha personalidad. Si la novela tratara solo de la familia Cullen, ganaría mucho.



- Alicia en el País de las Maravillas y Alicia a través del Espejo, de Lewis Carroll

Que levante la mano el que haya visto Alicia en el País de las Maravillas, versión Walt Disney. ¿Y quien tiene curiosidad por ver la versión Tim Burton que se estrenará en otoño? Porque yo soy de las primeras y de las segundas. Un remordimiento de conciencia me corroía, porque a pesar de ser tan buena lectora, nunca había leído el libro original de Alicia en el País de las Maravillas, así que aproveché que trabajo en una biblioteca para conseguir un ejemplar.
La historia la conocéis todos, no me hagáis repetirla... Sobre el autor, también sabréis que se inspiró en una niña real, que estaba enamorado de ella, y que tenía una afición por hacer fotos a niñas, aunque no se llegó a aclarar si era o no pederasta. Al margen de los rumores y las concepciones freudianas, la historia me ha sorprendido, y mucho. Los dos libros tienen en común que son sueños, sueños disparatados y locos como alguna vez hemos tenido todos, pero bastante originales. En el primero de ellos, Alicia visita el País de las Maravillas, donde, en palabras del Gato de Cheshire, "aquí estamos todos locos. Yo estoy loco, y tú también". En el segundo, Alicia atraviesa un espejo y acaba en una partida de ajedrez, donde su objetivo es llegar a convertirse en reina, y para ello debe atravesar todas las casillas necesarias. En medio, canciones, juegos de palabras (felicito a los traductores, debió ser un infierno tratar de hacer graciosos los mismos giros), seres muy estrafalarios y extraños, y un poco de crítica social. Si los niños victorianos consideraban esto literatura para niños... no me quiero imaginar lo que leían los mayores.


¿Una recomendación? Visitad clásicos infantiles con la visión de los adultos. Peter Pan no te parece el adorable niño volador, sino un guerrero brutal que degüella a los piratas sin vacilar; la Sirenita tiene que elegir entre matar al amor de su vida para regresar a su hogar, o convertirse en espuma para que él viva feliz; y la Bella se olvida de la promesa de regresar al castillo y la Bestia muere sola y olvidada.


Llevaba muuucho tiempo (creo que desde noviembre del 2008) sin dedicar alguna entrada a mis sueños. He tenido muchos, raros, extraños, de esos que al despertar te dejan la sensación de que has visto algo que no querías ver.

- Gatos y perros: He tenido muchos sueños con gatos. El que más recuerdo, con la suficiente claridad para narrarlo, es que iba a visitar a un amigo, cuya gata había parido. Todos los gatitos eran muy preciosos, pero yo me encaprichaba de una hembra de color verde. Mis amigos trataban de convencerme de que el animal no era el adecuado, que yo no tenía tiempo para cuidarlo, y que además era verde. Al final, me lo quedaba.

En el siguiente, al que recogía de la calle era un bonito labrador, abandonado y hecho unos zorros. Por supuesto, bajo mi mano experta, el perro volvía a ser un bonito ejemplar.

- Más casas: En el apartado de sueños recurrentes, tengo uno que no siempre es igual, pero la idea es la misma. Voy paseando por la calle, veo una casa que me llama la atención y entro. Normalmente, se trata de lugares grandes y vacíos, casi abandonados. He soñado con muchos estilos (desde la casa típica de pueblo, hasta una moderna en la playa), y a veces en el sueño voy acompañada de alguien, aunque lo habitual es que esté sola. En los últimos meses, he soñado con un apartamento, un chalet en las montañas y una mansión en ruinas.

- Viajera del tiempo: En el sueño, yo era una especie de viajera del tiempo. Estaba en un aeropuerto, y debía esperar a que pasara algo para impedirlo (Um... parece el final de "Doce monos", ahora que lo pienso). En eso que estoy de pie, observando a la gente a mi alrededor, cuando veo a mis padres. Son distintos a mis verdaderos padres, más jóvenes y visten como una pareja adinerada de los años 40. Una criada empuja un carrito con dos niños, y entonces me doy cuenta que en ese carrito voy yo, de bebé. Me acerco para verme, y por un segundo, el bebé que también soy yo me reconoce.

Con esto, creo que es definitivo. Necesito vacaciones (y leer cosas más alegres).

p.d: La próxima entrada será la de la reseña de libros de Julio.

Evitaré decir su nombre, para que esto no se llene de fans histéricos y con ganas de gritar cuatro cosas; y también para que mi blog no aparezca en Google o en Yahoo, si alguno busca su nombre estos días.

A raíz de las distintas reflexiones que he leído en prensa, o en otros blogs, no he podido evitar hacer mi propia reflexión. Ya sabéis que creé esta sección para hablar de estas cosas que pienso cuando estoy relajada en mi casa; pero esta es una reflexión fruto de varias horas de trabajo, de ver, de escuchar, de recordar (sobre todo).

Como sabéis, también, tengo ya casi la treintena. Es decir, que he recorrido los 80 como una niña, los 90 como una adolescente, y crucé el milenio con 20 años recién cumplidos. Me agobia que ahora recordar los 80 y hablar de recuerdos se haya puesto tan de moda, pero es inevitable.

En los 80, no era mi héroe, pero sí un personaje habitual en la vida cotidiana. El vídeo nos fascinó y provocó pesadillas. Mis hermanos y yo lo teníamos que ver escondidos detrás del sofá, por el miedo, y aún así, lo veíamos. También recuerdo la fiebre de los chicos malos, vídeo que dirigió Martín Scorsese. Entonces, lo más era bailar como él, los chicos agarrándose el paquete y dando grititos. Sería un genio, pero hortera... era un rato, incluso en esa década de reconocido horterismo.

En los 90, ya más talludita, empezaba a apreciar las canciones, pero las letras me parecían sosas. Los vídeos que recuerdo son los de un Egipto de dudoso gusto y el de la nave espacial, que ya no era tan espectacular. Poco a poco, ese chico que era mono en los 80, se iba convirtiendo en una especie de momia, un monstruo al que casi le faltaba la nariz, y que no tenía ni pómulos, ni barbilla. Solo ojos.

Pero lo peor fueron los acusaciones y juicios. ¿Eran verdad, o un intento de sacarle dinero? Mirando distintos reportajes e incluso alguna entrevista, no me extraña nada que algo hubiera de verdad y otro poco de mentira. No se puede mantener uno cuerdo si tiene todo lo que quiere, y no tiene límites. Creo que se quedó en una época que no vivió, la infancia, y tenía obsesión por recrearla una y otra vez, de una forma que al resto de la humanidad, que vivimos el día a día y tenemos que madurar a la fuerza, nos parecía grotesca.

Como grotesco me pareció el funeral: un concierto improvisado y televisado, con unos niños a los que veíamos el rostro por primera vez, solo para darnos cuenta de que estaban mascando chicle en el funeral de su padre. Un funeral es algo privado e intimo, no un espectáculo. Jamás de los jamases permitiría que a un ser querido se le enterrara de esa manera, por muy famoso o leyenda que fuera.

Ahora solo me quedan preguntas: ¿qué pasará con esos niños - todos rubitos con ojos azules - en el futuro? ¿Cuánto tiempo tardarán en sacar una película biográfica, contando toda su vida?

¿Por qué, a pesar del asco que me daban sus últimas apariciones, no dejo de tatarear sus canciones?

Mrs Richard Bennett Lloyd, de Sir Joshua Reynolds




Llevo como dos semanas tratando de encontrar tiempo para hacer la reseña de los libros de Mayo y Junio. Es una lista muy larga (y de mi estilo, es decir, sin coherencia entre un libro y otro). Preparaos, que empiezo:




- La casa de la alegría, de E. Wharton.




Autora de "La edad de la inocencia", siempre he sentido cierta fascinación por la vida y obra de Edith Wharton. La historia de esta novela trata de una mujer, Lily Bart, con 29 años y sin compromiso serio, que vive en la sociedad burguesa de principios del siglo XX. Huérfana y dependiente de la caridad de una severa tía, la única forma de asegurar su futuro es buscar a un hombre rico y casarse con él. Lily está enamorada (aunque la palabra "amor" no se menciona en la novela) de Lawrence Seldon, abogado inteligente pero no muy rico; y es la duda entre casarse con alguien a quien no ama, o vivir pobre con el amor de su vida, lo que la lleva a una situación donde no puede decidir.




Lily no es un personaje fuerte, ni decidido, ni siquiera es muy inteligente. Se mete en trampas obvias con la inconscencia de una chiquilla. El entorno en el que vive tampoco le favorece mucho: todas las personas que supuestamente son sus amigos, en cuanto pueden dejan no solo de ayudarla, sino también intentan hundirla más, lo que lleva a un final trágico. Esta novela es el retrato de una sociedad pueril y materialista, muy dada a mirarse al ombligo, y que me hizo pensar en la suerte de haber nacido en el siglo XX-XXI, y poder decidir que quiero hacer con mi vida sin tantas limitaciones.




- El lector, de Bernhard Schlink




Había leído de todo sobre la película, pero como buena lectora que soy, prefería leerme antes el libro. Siendo un chaval de 16 años, Michael Berg se siente indispuesto en la calle. Una mujer, Hanna Smith, le ayuda; y poco después inician una relación pasional. Hanna es una mujer de apariencia y actitud tosca, pero con detalles (la obsesión por la limpieza, el hecho de que le pide al "muchacho" que le lea siempre antes de hacer el amor), que indican que esconde una cierta sensibilidad no educada. Hanna desaparece repentinamente de la vida de Michael, y él no vuelve a verla hasta que, estando en la facultad de derecho, asiste a un juicio de unas guardianas de un campo de concentración. Allí, descubre el secreto de Hanna, lo que le lleva a un dilema moral y a una situación que se le escapa de las manos. El tema del odio, la venganza, la culpa, el remordimiento, la redención (si es que se puede dar o no), unido a una reflexión sobre Alemania y las generaciones de jóvenes que se preguntaban porqué pasó lo que pasó, hacen de esta novela una recomendación obligatoria.






- El cerebro de Kennedy, de H. Mankell


Una historia policíaca y social, oscura y muy triste, que trata sobre la búsqueda de la verdad de una mujer, Louise Cantor; una búsqueda que la lleva desde Suecia hasta Mozambique, en una trama sobre los estragos del SIDA en los países pobres y los intereses de farmaceúticas y gobiernos en mantener la situación de ese modo.


Aunque el final no me dejó del todo satisfecha, al menos me pareció mejor que "El chino", a pesar de tratar un poco temas parecidos.




- El castillo ambulante, Dianne Wynne Jones


A estas alturas, todos habréis oído hablar de la película de Hayao Miyazaki*. Lo que muchos no saben (bueno, aparece en el DVD), es que se basaron en un popular libro de fantasía inglés, también llamado "El castillo ambulante". En la pasada feria del libro en Madrid, fue una de mis adquisiciones, en el stand de "Estudio en escarlata" (junto con la obra de Wilkie Collins).
La historia, para aquellos que no han visto la película, es la siguiente: Sophie Hatter, una joven que trabaja haciendo sombreros, se encuentra un día con la Bruja del Páramo. Esta bruja le echa una maldición, transformándola en una vieja. Sophie se encuentra entonces con el temible "Castillo ambulante" de Howl, y acaba trabajando para él como sirvienta. En el libro, sabemos más cosas de Sophie, como por ejemplo, que es la mayor de tres hermanas y que por tanto, según la lógica de los cuentos de hadas, la que tendrá la vida menos interesante. Convencida de que su destino es heredar y trabajar en la sombrería de su padre, no se permite ni soñar con algo mejor. La extraña relación amor-odio que establece con el misterioso mago Howl y los hechos que le rodean (la Bruja del Páramo, sus hermanas, Calcifer - un demonio del fuego...) cambian su destino.
Para curiosos, enredando en internet para saber algo más sobre la autora, encontré que existen dos secuelas: Castle in the air y House of Many Ways. Lo que ignoro es si están editados en español o no.

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*Hablando de Hayao Miyazaki: el pasado viernes, fui a ver en muy buena compañia "Ponyo en el acantilado", una maravillosa y tierna película, de la línea más dulce del Estudio Ghibli. Aquí os dejo el trailer, para que lo disfrutéis:




Cartel del Salon del Comic de Barcelona... Un saludo a los que vais!

Este fin de semana da comienzo el Salon Internacional del Comic en Barcelona, cita obligada sobre todo si te gusta el comic en general y ver a autores de primera fila firmando como posesos. Entre los invitados de este año, están mis amigos de "El Joven Lovecraft", con la edición del segundo tomo de las aventuras de "Howie" Lovecraft. Además, mis amigos de Rantifuso están nominados en la categoría a mejor fanzine. Suerte a ambos!

Al mismo tiempo, mañana se inaugura la Feria del Libro de Madrid, que estará en el Retiro desde 29 de mayo al 14 de Junio. He echado un ojo a las firmas, y exceptuando a los sospechosos habituales que suelen ir a firmar (Espido Freire, Javier Cercas, Boris Izaguirre, etc...) no he visto a nadie interesante o curioso.

Ya que no puedo ir al Salon del Comic por causas ajenas a la organización (dinero, trabajo, estudio, etc...), intentaré escaparme de una aburrida tesina y unos apuntes rancios para pasearme entre las casetas.

p.d: Ya comentaré mis "capturas" del día...

p.d2: Como añadido friki extra... El fin de semana anterior vi "Death Note", y, en contra de lo que yo pienso de las adaptaciones a cine de los mangas/anime, me gustó más de lo que esperaba.

Hola!

Esta es la reseña de los libros que he leído estos últimos meses:



- La cartuja de Parma, de Stendhal.

Según dice la historia de la literatura, Marie Henry Beyle (nombre real de Stendhal) tardó en escribir este novelón en menos de dos meses. La historia trata de un hombre, Fabrizio del Dongo, segundo hijo de un noble italiano y favorito de su madre y de su tía, la duquesa Sanseverina. Siendo apenas un niño, llevado por unos ideales románticos, decide abandonar su hogar y alistarse en el ejército de Napoleón, considerado un delito grave de traición. A partir de entonces, la vida de Fabrizio del Dongo es un continuo luchar para evitar la cárcel, huidas, peleas... Por fortuna, cuenta con la ayuda de su tía, Duquesa de Sanseverina, quien con la ayuda del político Conde de Mosca, logran que Fabrizio se establezca en Parma, bajo los auspicios de una carrera brillante en el sacerdocio... Carrera que se trunca por un delito, y que le lleva a huir y, finalmente, afrontar su destino en la cárcel. Pero ahí no acaba su historia, sino que empieza la verdadera, el momento en el que por fin Fabrizio encuentra en Clelia Conti, hija del dueño de la cárcel, y que será el amor de su vida.

Novela de aventuras, romance y sobre todo, mucha intriga palaciega. Me gustaron los personajes de la duquesa de Sanseverina, tan inteligente y audaz, como el personaje de Fabrizio y Clelia. Hay incluso un capítulo en el que Fabrizio se esconde en un campanario, que se convirtió en mi pasaje favorito. Un clásico que me arrepiento de no haber leído antes.



- El chino, de Henning Mankell

En una noche helada del invierno sueco, alguien asesina sin piedad a casi todos los miembros de una pequeña aldea perdida entre los bosques. La policía apenas tiene pistas, y desconoce el motivo por el que las víctimas (todas relacionadas por lazos de sangre) han sido tan cruelmente asesinadas. Una jueza, Birgitta Roslin, comienza una investigación particular, pues una de las parejas de la aldea fueron los padres adoptivos de su madre. Lo que empieza siendo una simple reacción curiosa ante el hecho de estar relacionada con la masacre la lleva a seguir una serie de pistas que conducen a China, a los inmigrantes chinos que trabajaron en el ferrocarril, a la situación actual del país, y a un peligroso y vengativo magnate chino...

Novela políciaca, con un guiño a la novela histórica (la historia de Wu San), entretenida y muy buena... hacia la mitad. De repente la historia da un guiro abrupto, los detalles se difuminan, y el asesino es ajusticiado ni por la jueza ni por la policía, ni siquiera por la propia policía china, sino por un personaje que solo aparece en ese instante en la novela, como caído del cielo para solucionar el embrollo. Como siempre, en las novelas de Henning Mankell la venganza es el principal motivo para todo lo que ocurre, aunque se tarde casi un siglo en llevarla a cabo.


- La trilogía de Nueva York, de Paul Auster.

Recopilatorio de las tres novelas cortas (La ciudad de cristal, Fantasmas, La habitación cerrada) que dieron fama a Paul Auster. En la primera de ellas, La ciudad de cristal, un escritor de novelas policíacas recibe una llamada telefónica equivocada, preguntando por una agencia de detectives. El escritor, por curiosidad, acepta el caso. En Fantasmas, un detective es contratado para espiar a una persona durante varios días... Lo que no sabe es que esa persona también tiene una misión relacionada con él, y que ambos son el juguete de una tercera persona. En la última historia (La habitación cerrada), la más realista y también la que engloba las otras dos, un escritor se entera de que su mejor amigo de la infancia (y también escritor) ha desaparecido, y toma la tarea de publicar sus obras; a la vez que se acaba enamorando de la esposa de su amigo y adoptando poco a poco su vida.

En conjunto, forman una historia sobre temas como el perdón, la relación entre personajes y el autor, la relación entre el mundo de ficción y el mundo real (a veces, separados por una fina línea); germen de otras novelas de P. Auster, y una de sus obsesiones.


Del primero de los relatos, Ciudad de Cristal, hay una versión en cómic (publicado en España por Anagrama).

Por último, dos recomendaciones: leed algo de J. G. Ballard (autor que nos dejó este año); y echad un vistazo a la nueva web de la Biblioteca Nacional.

P.d: Ah, y este fin de semana, ¡Expomanga en Madrid!