Me llamó mucho la atención el artículo de "El País" sobre el juicio a Laura Albert, más conocida por el mundillo literario por "J.T. Leroy".



Laura Albert y J.T. Leroy


Se trata de un complejo juego de realidad contra ficción. Una escritora con un pasado lleno de drogas y sexo, decidió crear un "alter ego", Jeremiah, y usando este nombre empezó a escribir novelas basadas en la vida de este personaje. Más tarde, cuando el primer libro fue un éxito y recibió las alabanzas de público y crítica, la escritora contrató a una actriz que, debidamente disfrazada, se hacía pasar por Leroy en entrevistas.



Hasta ahí, nadie había sospechado del fraude. Pero en esto que, como suele pasar con todas las novelas de éxito, se compraron los derechos para hacer una película. Con dinero de por medio, el fraude se acabó destapando, y ahora la productora exige compensación por daños y prejuicios.



Puede que sea una forma un tanto bizarra de vender una novela, y no dudo de su calidad ni de su astucia. Quizá el pecado fue que llegó demasiado lejos, pero tampoco se la puede culpar de nada. ¿Es culpable por crear un personaje? Es lo que se supone que hacen los escritores. ¿Por engañar a toda la industria editorial y lectores, haciendoles pensar que lo que se contaba "podía ser cierto"? Pues, sin ánimo de ofender, hay autobiografías de personajes más falsas que muchas novelas. La ficción es la ficción, y aunque la mayoría de los escritores acaban metiendo datos personales o vivencias, no todo lo que se cuenta tiene una base real.



Ah, por si queréis saber más sobre J.T. Leroy, pincha aquí.



Al hilo de la lectura del artículo, me puse a recordar otros fraudes literarios. Aún se hacen bromas con la historia de Ana Rosa Quintana y su negro. Otro de los fraudes literarios más conocidos, es el de "El Tercer Ojo", de un tal Tuesday Lobsang Rampa, que supuestamente explicaba como él, monje budista, alcanzó el nirvana espiritual... Cuando el escritor ni era tibetano ni había pisado jamás el Nepal. También llama mucho la atención que V.C Andrews (autora de novelas románticonas y melodrámaticas) murió como hace unos diez años... y aún sigue publicando novelas.



Podría estar hablando de este tema largo y tendido, pero no encuentro la información que necesito: sé que hay una famosa escritora de novela romántica que en realidad es un hombre de unos 60 años aficionado al sadismo; y también recuerdo otra novela pseudohistórica en la que el autor decía ser descendiente del caballero templario que protagonizaba la historia... Pero nada, estoy en blanco.



Este viernes... ¡la reseña de libros de junio!

1 Response to "¿Mi ficción es mi vida, o mi vida es ficción?"

  1. Mital Says:

    Genial. A pesar de la hora se me han escapado unas risilals leyéndolo. No tengo mucho que comentar, la verdad, pero bueno...

    Un saludo y espero que el fin de semana haya sido bueno.

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