A estas alturas, cuando solo quedan unos días para que termine este año, la mayoría de los programas, diarios, revistas, etc... sacan una lista de lo mejor y lo peor que dejamos atrás. Acabo de leer de forma intensiva la selección de "El País" de los 10 libros del año, y solo he leído el primer capítulo de una (Chesil Beach, que tengo en pendientes).

No podría resumir este año en pocas líneas... o en un listado de cosas que me han pasado, buenas o malas. He tenido pocas alegrías, pero concentradas como los buenos perfumes.


1. El viaje a Egipto.
2. Mis amig@s
3. Alguna que otra fiesta
4. Un trabajo de corta duración, pero uno de los más estimulantes que he tenido
5. Mi familia que crece, con bodas, compromisos, y un sobrino "medio artista".
6. La buena lectura.
7. Las buenas películas.
8. El master.
9. Un sitio nuevo.
10. La promesa de un año aún mejor.

Con esto, y un deseo de que paséis una feliz nochevieja y una llegada del año estupenda, me despido, por ahora.

p.d: Creo que ya no tengo excusa para leer a Stieg Larsson.

La noticia, biografía y otros datos de interés: aquí.

Y vosotros diréis, ¿y quién es?

Hace aproximadamente dos meses, le dediqué la entrada de reseñas de libros de Octubre: Vampiros e historia. Francisco Casavella es el escritor del último premio Nadal: Lo que sé de los vampiros; libro que me leí con sus más y sus menos durante unos veinte días.

Dije entonces que es un libro que no recomendaría a lectores impacientes, y es cierto que para apreciarlo como se debe hay que ser insistente y laborioso, pues al final merece la pena. Con esta recomendación de su última obra, y la posibilidad de leer otras como "Un enano español se suicida en Las Vegas", os dejo.

Un saludo.

Estos han sido mis compañeros literarios del mes en el que cumplía los 29.



No ha estado mal:




- "La magia de escribir", de José Antonio Marina y María de la Valgoma.

Libro de ensayo que explica en qué consiste el proceso de la escritura y sus aplicaciones en la vida educativa. Se trata de un ensayo pedagógico, pero con intención de servir de guía tanto a profesores como a futuros escritores. El apartado que más me gustó fue el dedicado a los autores y los motivos por los que ellos se decidieron a escribir, la propuesta de talleres de escritura y las recomendaciones de autores.


- "Un hombre en la oscuridad", de P. Auster.

La última novela de uno de mis autores favoritos; aunque en esta ocasión ya empiezo a notarle el truco.



La historia trata por un lado de un hombre ya mayor, August Brill, enfermo, que vive un momento familiar díficil (ha perdido a su mujer y al novio de su nieta en poco tiempo), y que padece de insomnio. En medio de esas noches en vela, se dedica a crear historias. Una de ellas, comienza con un hombre (Owen Brick) que despierta de repente encerrado en un agujero en medio de un bosque. Cuando sale de allí, descubre que le han traído a un EEUU alternativo, y que tiene como misión matar a un hombre. Y ese hombre es el mismo que está creando la historia, August Brill.




Hasta ahí, el principio de la novela. Buen comienzo, interesante la trama y la subtrama, dirigido todo hacia un supuesto clímax. Pero de repente, Auster / Brill se harta y *ojo, spoiler de los gordos* mata a Brick (el hombre del hoyo) de una forma estúpida. La sensación que deja al lector a mi en este caso, es como si le dieran un portazo en las narices. La historia cambia y nos cuenta el porqué de la situación del anciano, la relación con su familia y las tragedias de su vida; aunque deja un poco de margen a la esperanza.



De nuevo, el mismo tema que salió en "Viajes desde el scriptorum": la metaliteratura, la relación entre el autor y su obra; en esta ocasión centrada en la obra más díficil de llevar a cabo por un autor: su propia vida.



- "Metafísica de los tubos" de Amelie Nothomb.


Entre autores pendientes de leer, estaba esta autora, revelación de las letras francesas desde hace unos años. He comenzado por el que parece su libro más ligero, una extraña fabula que comienza con un ser (sin nombre ni sexo) que nace convencido de ser dios y permanece inmóvil. Un día se despierta del letargo, primero por la sombra de la muerte y después por el descubrimiento del placer en una barra de chocolate.
A partir de ahí, sabemos ya que es una niña, que su familia es belga pero viven en Osaka (Japón), y que es un ser especial, en el sentido de que pronto aprende a hablar, a leer, observar y fingir, como todo buen dios déspota que es un niño de menos de 3 años.