6:41 p. m.

Llevo varios días tratando (sin éxito) de actualizar el blog, de subirme alguna imagen que sugiera navidad, fiesta, etc... pero como no lo consigo ni a la de tres... opto por las letras simples.

¡Feliz Año Nuevo!

[Insertar imagen favorita Navideña]

¡Que tengáis un año hipnagógico perfecto!

No, Emilio no es ni mi hermano, ni mi padre, ni mi mascota... Es mi ordenador portátil. Entre sus bits tiene guardadas dos o tres malas novelas, cuentos, fotografías, pequeños comentarios, direcciones, discos de música, etc... El otro día me dio un sustillo mientras acababa con un trabajo, y está en reparación.

Esto no afecta al blog, solo a mis colaboraciones en distintas páginas webs. Espero solucionarlo pronto.


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No tengo mucho tiempo en el ciber, pero solo voy a decir una palabra...

¡Wii!

Salió a la venta el 9 de Diciembre, y ya está agotada... Yo la quiero, la deseo, pero ahora mismo mi situación económica existencial me exigue un tiempo de "prohibir los caprichos y concentrarme en mis objetivos".

Pero resulta díficil cuando ves las imágenes del nuevo Zelda, o escuchas los comentarios de la gente que la ha probado... Aunque ahora se habla del concepto de "Wii-agujetas" (dolores en el brazo por mover el mando).

Y otra cosa curiosa... En EE.UU, Nintendo va a cambiar los mandos porque se ha descubierto que la correa se rompe con facilidad, y más de un americanito ha roto la pantalla de su televisor de plasma por lanzar el mando con fuerza.

Sí, el mundo está lleno de brutic@s.

Un saludo!

p.d: Si consigo tres clientes más antes del próximo viernes... puede que tenga suficiente para comprarmela... Jejejeje... je. Si no... esperaré a que baje de precio.

Noviembre ha sido un mes raro.

Mi cumpleaños.

El fantasma del paro y la depresión.

Entrevistas de trabajo.

Trabajo.

Y en medio, mis lecturas. No sé si porque el cuerpo me lo pedía o simplemente porque eran dos libros que corrían el peligro de coger polvo en mi estantería, me dispuse a leer lo siguiente.

"Nada" de Carmen Laforet.

Ganadora del premio Nadal en 1944, primera novela de una joven escritora, trata la historia de una chica de pueblo que llega a Barcelona con la intención de estudiar en la universidad. Allí, la esperan sus parientes de la ciudad, que malviven en un piso desastroso que ha conocido tiempos mejores. Todo es apariencia de bienestar que resulta falsa, una burguesía que no se mancha las manos para trabajar pero tampoco hace algo para salir de la pobreza. Andrea, la protagonista, resulta un personaje extraño que no tiene aspiraciones ni deseos, anodino espectador sin corazón que apenas interviene en los secretos ni toma partido por nadie... lo que al final la salva de la hecatombe.

Quizá se trata de un texto demasiado valorado, pero no deja de tener sus aciertos. La atmósfera inquietante de la familia, los secretos que cada personaje guarda, y sobre todo lo que no se dice pero se deja traslucir, han sido los detalles que más he disfrutado. ¿Recomiendo su lectura? Sí, es interesante. Sin embargo, no hagáis como yo, que no empecé a leerla antes porque me dijeron que no estaba recomendada a personas que están pasando por algún momento chungo.



"Los girasoles ciegos" de Alberto Méndez. Sin duda, una gran sorpresa. Me siento un poco mal por tardar tanto en descubrir este libro, menos mal que ya había escuchado críticas favorables de mi amigo Harker. Además, está publicaco por una de mis editoriales favoritas (si no, la mejor): Anagrama, cuya labor algún día espero que alguien premie. ¿Qué más se podía pedir?

A través de cuatro relatos, todos ellos unidos por el trasfondo de la guerra civil, conocemos a los derrotados, y como cada uno vive su momento existencial como pueden. Mi relato favorito ha sido el cuarto, el último, que lleva el título de "Los girasoles ciegos", aunque decidirme me ha costado. El primero me arrancó carcajadas y exclamaciones de asco por igual. Es que la historia tiene miga: el capitán Alegría, oficial fascista, se rinde a los republicanos del día antes de la derrota de estos (cuando la derrota era más que conocida por todos). Obviamente, ninguno de los dos bandos comprende la rara postura del oficial.

Como nota curiosa, esta novela fue la primera y la última de Alberto Méndez, pues falleció 11 meses después de publicar esta novela, en el 2004. Actualmente, va por la octava edición, y es toda una joya a descubrir para los amantes de la literatura española.

Aquí una reseña más detallada.

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Películas... El otro fin de semana vi "Todo está iluminado" y "El castillo ambulante". Sobre la película "Todo está iluminado" (basado en una novela de Jonathan Saffran Boer, nombre del personaje que interpreta Elijah Wood), solo apunto que quizá el trailer daba a entender que se trataba de una especie de "Big Fish" a la europea e independiente... Cuando no tienen nada que ver. Recomendada, para ver con tiempo y tranquilidad. Como siempre, una reflexión sobre la guerra (en este caso, la segunda guerra mundial y el holocausto judío).

"El castillo ambulante": Muy larga, y a ratos pesada, pero sin embargo tiene momentos líricos que solo Miyazaki puede lograr.

Um... os dejo, que mi madre ha preparado asado y no se le puede decir que no. Jejejeje...

La foto no le hace justicia, es mucho más bonito en vivo y en directo.

Sí, una chica glamurosa como yo, estuvo el pasado miércoles visitando la fábrica de jamones de unos amigos de la familia. Bueno, jamones y todo tipo de embutidos, que son gente muy apañada y hasta nos dieron a probar "embutido de venado". Todo delicioso, por supuesto.

Por el camino, disfruté de una maravillosa vista: los campos de la comarca de la Serena, de un tono verde y al mismo tiempo dorado. Se trata de un valle poblado con pequeños pueblos, castillos en ruinas (árabes y romanos), largas y sinuosas carreteras, los campos sembrados y las ovejas...

Estas "minivacaciones" antes de las "macrovacaciones" que me cogeré en Navidad, me sirven para relajarme un poco. El curro de "teleoperadora" o más bien "telemarketing" no es divertido. Entre mi timidez y mi absurdo miedo a molestar a la persona a la que llamo (es que yo también he sufrido la típica llamada de televenta en plena siesta), pensaba que no sería capaz de vender ni medio tomo. En estas... que el martes por la mañana ocurrió el gran milagro: conseguí mi primer cliente.

La alegría me duró lo suficiente como para hacerme un poco de ilusión y tratar de mejorar, pero sé que este no es el curro de mi vida. Es algo para ir tirando mientras estudio y escribo, un poco.
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Ah, mi reseña de libros... mañana la pondré. Que bien se está con un ordenador conectado a internet...