Uf... Parece que de nuevo tengo problemas con Blogger: por un motivo que desconozco, no me deja crear nuevas entradas (y eso que hice limpieza).



A toda prisa, y, como siempre un poco tarde, mi reseña de libros:

- "La sombra del viento", de Carlos Ruíz Zafón:


Ya conocéis mi manía (esnobismo) con los bestsellers. Se trata de un prejuicio fundado en las muchas decepciones que me llevo con los "libros que debes leer" o "libro que todo el mundo te recomienda". El argumento de "La sombra del viento" (que no necesita presentación, a estas alturas), es de mis favoritos y sin duda, me hubiera gustado descubrirlo antes de que se formaran colas.
Es una novela de ambiente gótico, ambientada en los grises años de la dictadura. Daniel Sempere, hijo de librero, descubre de la mano de su padre el lugar llamado "El Cementerio de los Libros Olvidados". Allí encuentra un libro de un autor desconocido, Julián Carax. Investigando sobre la vida y las otras obras de este autor, Daniel se ve involucrado en una trama complicada de secretos de familia, mansiones abandonadas, y amores prohibidos... Trama que acaba convirtiéndose en su propia historia, porque la vida de Julián Carax es como un reflejo oscuro de las vivencias de Daniel.
Una novela entretenida y misteriosa, de la que destaco sobre todo la descripción del ambiente oscuro, las historias paralelas (como la de la mansión) y los personajes secundarios, algunos tan especiales como Fermín Romero de Torres.
- "Sauce ciego, mujer dormida", de Haruki Murakami:

En mi estantería me esperaba, durmiendo, esta colección de relatos de Murakami. En ellos, descubrimos el universo abstracto y extraño del autor de "Tokyo Blues" y "Kafka en la orilla".
Murakami empezó publicando este tipo de cuentos en diversas revistas y publicaciones. Luego, se atrevió con la novela, y ahora combina ambas vertientes según el período en el que se encuentre (una novela, y después dos o tres relatos).
Son cuentos, en su mayoría, donde la vida cotidiana se mezcla con hechos mágicos y misteriosos (como el cuento "El mono de Shinagawa", mi favorito), otros sobre hechos más corrientes ("Hanaley Bay") y otros inclasificables, como reflexiones del mundo en general ("El folclore de nuestra generación: prehistoria del estadio avanzado del capitalismo”), o críticas al mundo del arte o de la creación ("Conitos"). Hay un par que recomiendo su lectura en un momento de relax o con el estómago vacío ("El cangrejo" y "Nausea, 1979"). Muchos de estos relatos, como admite el autor, han dado pie a novelas ("La luciérnaga" es practicamente uno de los primeros capítulos de Tokyo Blues). Si aún estáis dudando en leer algo de este autor, candidato entre otros al premio Príncipe de Asturias, es una buena forma de acercaros a su obra.


11:22 a. m.




Ayer asistí a la actuación del grupo Yamato, venido de Japón. Armados con tambores de distintos tipos y clases (uno de ellos, hecho con madera de árbol de más de 400 años), pusieron ritmo a la fría noche de Agosto.
Para muestra, este video reportaje:
Estarán hasta mañana domingo, en el Patio del Conde Duque. Recomendado por mi parte.
p.d: Ah, y si sois frioleros... llevad una chaqueta.




NOTA IMPORTANTE: Este post contiene spoilers sobre la película. Que conste que he avisado.

Madrid (España)
10:55 a.m


El caso comienza con la desaparición de una agente del FBI en un pueblecito helado de Virginia. Las únicas pistas que la policía y el FBI tienen se deben a las visiones de un sacerdote, que cumple condena por varios delitos de pedofilia. Como nadie en el FBI parece saber mucho sobre visiones y videntes, deciden recurrir a Fox Mulder, quien anda "desaparecido" después de que le apartaran de los Expedientes X. Scully, por su parte, ejerce de doctora en un hospital católico, donde tiene que lidiar con curas conservadores para salvar la vida a un niño.

Al principio de la película, los agentes recurren a Scully, porque saben que ella conoce el paradero de Mulder. En menos de dos minutos, descubrimos que los del FBI, aparte de tontos, son cutres. Pues a Scully le basta con coger su coche, ir a una casa en el campo, entrar y allí está Mulder, sentado en un escritorio y rodeado de los recortes de periódico y el póster "I want to believe".

A medida que la trama se va desarrollando de la forma usual (viaje a Virginia, hablar con el cura, discusión entre Mulder y Scully sobre la posibilidad de que sea cierto o no...), descubrimos que estos dos viven juntos. En una escena, en la que yo estaba segura de que era un sueño, los vemos abrazados en una cama. Recordad que no he visto las dos últimas temporadas de Expediente X, mucho menos el final de la serie, así que había datos que desconocía. Por eso, sufrí un shock tremendo al encontrar a Scully y Mulder durmiendo juntitos, en plan cariñoso. ¿Cuándo ocurrió eso? ¿Por qué me lo he perdido? ¿Y qué es eso de que perdieron a un hijo?

Por lo general, la película discurre lejos de las tramas de conspiraciones y ovnis, y se centra en el estilo que más fama le dio a la serie: los "monstruos" y las leyendas urbanas. Un capítulo más vistoso, más bonito y más largo que los que solíamos ver allá por el 98, y que casi podría ser una película lejos de la historia de los expedientes X.

Lo que más me gustó... Reencontrarme con uno de mis personajes de ficción favoritos: Mulder.


Hoy, trabajando, me he encontrado con la siguiente noticia:

"Barrio Lejano será película en el 2009"

Se llamará "Quartier lontain", y trasladarán la acción del manga de Jiro Taniguchi del Japón de los años 50 al París del mayo de 68. En IMDB no hay mucha información, solo que ya ha comenzado el rodaje y se prevée el estreno en el 2009.

¿Adaptarán otras obras de Taniguchi, entre ellas mi favorita, "El almanaque de mi padre"?

Pero que listos son estos franceses...



Bueno, entre la feria del libro y mi ociosidad fruto del calor, no me acordaba de una de las secciones fijas de este blog: la reseña de los libros que leo, mes a mes.

Entre mayo y junio, he leído lo siguiente:

- Las ovejas de Glennkill, de L. Swann. Una historia de detectives, con la salvedad de que los personajes encargados de la investigación son ovejas. Su pastor aparece muerto en el prado, y ellas, acostumbradas a razonar porque su amo les leía todos los días, se ponen "patas" a la obra, encabezadas por Miss Maple, la oveja más lista del rebaño. Es un libro divertido, más cómico que policíaco.

- Dossier K, de I. Kerstez. A través de un diálogo consigo mismo, el autor, premio nobel de literatura, desvela su visión de la vida, de la escritura y de los sufrimientos padecidos (ya sea por los campos de concentración o por el régimen comunista de su país). Pequeño, pero denso. Por su culpa, me salté dos paradas de autobús y llegué tarde a trabajar.


- El cuento nº13, de D. Setterfield (o el motivo por el que no debería leer bestseller): La historia trata de una mujer que trabaja en una librería de ocasión propiedad de su padre, a la que una misteriosa y famosa escritora pide que escriba su biografía. A través del relato de Vida Winter, descubrimos una trama de amor, celos, lujuria, incesto, etc...


Metí a este libro en el saco de "novelas sobre autor misterioso-investigación crímenes" que tanto abundan últimamente en las mesas de novedades, y no tenía en mente leerlo. Sin embargo, también suelo fiarme de los criterios de amigos a la hora de recomendar (por eso, le doy una oportunidad a La sombra del viento). Habrá quien diga que es un relato muy absorbente y entretenido, pero a mi me resultó muy frío. Me aburrió soberanamente la historia de la narradora, y solo me interesaba la parte que transcurría en los recuerdos de la autora. Algunas escenas o situaciones están basadas en otras parecidas en novelas clásicas de la literatura inglesa, supongo que hecho a propósito, pues dentro de la historia hay constantes referencias a Jane Eyre, Cumbres borrascosas y Middlemarch.



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Si no sabéis que hacer este fin de semana en Madrid, os aconsejo la exposición "Máquinas y almas", en el Reina Sofía. Un viaje interactivo al arte más vanguardista, que se apoya en las últimas tecnologías y se basa más en la reacción del público que en la propia obra. Entre las obras más curiosas: un robot que canta, las esculturas de líquido de Sachiko Kodama (mirar imagen arriba), las criaturas de la arena de Theo Jansen, etc...

A mí me gustó especialmente "Trash Mirror" de Daniel Ronzin.









Mi casero, cuando me mudé al piso, me dio una relación de los objetos que hay en la casa: un mueble "inglés", un sofá, un juego de vajilla, etc... Entre esos objetos valiosos no mencionó las cucarachas ni las polillas, pero consideró una obra de arte la siguiente estatuilla:


En el contrato pone: "Hombre que piensa demasiado en fútbol".
Esta semana, nunca mejor dicho.
(Felicidades a la selección).

Acabo de leer en el País la siguiente noticia:

Kadaré, Atwood, Goytisolo y McEwan, finalistas del Príncipe de Asturias de las Letras

En la recta final, se han quedado Murakami, Semprún, Trapiello, Tabuchi... Aunque los seleccionados no están nada mal.

De entre ellos, yo votaría por Margaret Atwood, una de mis escritoras favoritas. Entre sus novelas, se encuentran "La mujer comestible", "El cuento de la criada", "Resurgir", y mi favorita (por ser la primera y porque aún hoy me hechiza si la releo): "El asesino ciego".

Post-Edit: Al final, me han hecho caso...

La novelista canadiense Margaret Atwood gana el Príncipe de Asturias de las Letras


Ahora lo veo... y tendría que haberlo comprado...


Buenas noches!

Últimamente, Blogger no me deja actualizar ni grabar nuevas entradas. Ante la falta de ideas, lo primero que he hecho ha sido borrar algunas entradas antiguas (me he basado en criterios como falta de comentarios, o de escasa calidad).
Aprovecharé un momento para contar lo que hice en la pasada Feria del Libro en Madrid. En resumen, básicamente me fundí mi sueldo sin querer, pero ha merecido la pena, porque en mis estantes tengo:
- "¿Qué me quieres, amor?" de M. Rivas, firmado por el mismo. Debo decir que tiene unos ojazos...

- "El último deseo", el primer libro de la saga de Geralt de Rivia, firmado por A. Sapkwoski, un señor madurito y bajito, pero muy simpático y campechano. Además, me firmó la primera en la cola, jejeje...

- "El festín de Babette", de Isak Dinesen. De entre todos los stands, destaco el de Nórdica libros, una editorial reciente (al menos, para mi), y que está publicando novelas y libros ilustrados muy interesantes. Al final, tras tener "Botchan" de Natsume Soseki, "Santuario" de Edith Wharton* y una edición ilustrada de "Las flores del mal" entre mis manos, me decanté por la obra de Isak Dinesen (más conocida por Memorias de África). Ay, si yo tuviera tiempo y dinero...

*Son de la editorial Impedimenta, pero como los vi en el stand de Nórdica... Pues les hago mención.


- La casa del sueño, de J. Coe. Nórdica ganó el premio al mejor stand sorpresa, pero antes está mi estimada Anagrama. Este año tenían a disposición del público casi todas las obras de su catálogo. Así que, haciendo tripas corazón y gástandome el último billete de 20 euros, adquirí uno de mis libros favoritos, y el más desconocido. Lo habré comentado alguna vez, pero por si acaso volveré a decirlo: el nombre de este blog proviene de "La casa del sueño", una historia sobre cuatro personajes, que se conocen desde los tiempos de universidad. Además, conseguí una primera edición, lo que me llena de orgullo.


Al margen, y no menos importantes, mis compras "frikis": el cuarto volumen de Esther (rememorando mi infancia) y la edición especial de "Detective Conan vs. Magic Kaito".

Y ya, para la próxima semana, la reseña de libros Mayo-Junio.

19 de Junio.

Buenas:

Por el motivo que sea, no puedo actualizar en blogger, pues no me deja guardar la entrada que intento escribir sobre la feria del Libro.

Si alguien sabe el motivo y qué debo hacer, le estaría muy agradecida.

Gracias.


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Por desgana, por desidia, porque cobré tarde y mal, porque me resfrié, etc...

- Pasarme por Shen Comics, a por mi Rantifuso y a por mis mangas atrasados.

Pendiente para el viernes.

- Leerme las novelas que tengo olvidadas.

Demasiada ambición...

- Tomarme un copazo en el JoseAlfredo con mis zapatos nuevos.

Está en "asuntos pendientes", aunque sustituyo el JoseAlfredo por algún bar nuevo.

- Superar todos los records gimnásticos (ya de paso, perder como unos diez kilos).

El único récord que he superado ha sido el de "apoltronamiento en el sofá". Y creo que eso no es deporte olímpico.


- Visitar las siguientes exposiciones: Los tesoros sumergidos de Egipto, 2ª parte de la exposición Modigliani y su tiempo (Caja Madrid), Caixa Forum, etc...

Jejeje... Que optimista!

Al menos, quedé con amigos y visité la feria del libro, de donde me llevé un ejemplar firmado de "Que me quieres, amor" de M. Rivas. Y este domingo, regreso.

- Cobrar.


- Pasarme por Shen Comics, a por mi Rantifuso y a por mis mangas atrasados.


- Limpiar A FONDO mi habitación, antes de que las pelusas empiecen a emitir sonidos.


- Ordenar los apuntes (y bailar sobre ellos la danza del fuego)


- Tirar a la basura/regalar/llevárselo a mis padres todas aquellas cosas que me sobran.


- Leerme las novelas que tengo olvidadas.


- Quedar con mis amigos/as.


- Ver una peli en el cine.


- Tomarme un copazo en el JoseAlfredo con mis zapatos nuevos.


- Dormir toda una tarde la siesta en el sofá.


- Superar todos los records gimnásticos (ya de paso, perder como unos diez kilos)


- Visitar las siguientes exposiciones: Los tesoros sumergidos de Egipto, 2ª parte de la exposición Modigliani y su tiempo (Caja Madrid), Caixa Forum, etc...


Pero sobre todo, sobre todo...





Este año el cartel... lo veo muy soso.



En la Expomanga de este año, no disfruté mucho. Será que no estaba animada, o que me marearon mucho con Shou-Tajima (quien al final cambió dos veces la hora de su firma y no pude asistir). Lo único que me gustó y que me alegro de haber hecho, es haber comprado tres obras de Jiro Taniguchi.

La palabra "manga" suscita en muchos una especie de repelús, y les trae a la mente los típicos dibujos de piernas muy largas y ojos demasiado grandes que se inundan de lágrimas. Ese tópico generalizado asusta a muchos lectores. Sin embargo, si se atrevieran a abrir un volumen de otros autores (manga para adultos), descubrirían una mirada distinta de la realidad. Jiro Taniguchi es para mí un valor seguro.

- "Tierra de sueños" (Ponent Mon): Un volumen que recoge una serie de historias cortas, sobre los sueños y las formas de verlos cumplidos... En cuatro de esas historias, Taniguchi cuenta los últimos días de su perro Tam, y la llegada a la casa de una nueva inquilina, una gata persa a la que llaman "Boro" (pingajo, en japonés) y que les da una sorpresa; y una tercera invitada inesperada. En la última de las historias, un alpinista tiene una cuenta pendiente con la cordillera del Annapurna. Decide regresar, a pesar de tener que abandonar a su familia y que ya está rondando la cuarentena...

- "Barrio Lejano", (Ponent Mon): Ganadora de varios premios nacionales e internacionales, esta joya mezcla drama, realismo y también fantasía.

Hiroshi Nakahara tiene 48 años, dos hijas, una esposa y un trabajo que le obliga a viajar de arriba a abajo. En uno de esos viajes en tren, se confunde y acaba en su pueblo natal, donde está enterrada su madre. Visita el cementerio, y allí le ocurre un hecho insólito: de improviso, su mente se traslada a su cuerpo de cuando tenía 14 años, y revive el pasado desde ese momento. No es una casualidad, pues ese año fue en el que su padre les abandonó sin decir palabra y cambió la plácida vida de su familia. Hiroshi cree que podrá cambiar el futuro, pero lo que descubre es una nueva perspectiva, gracias a la madurez que ha adquirido, que le permite comprender quiénes eran de verdad sus padres y porqué sucedió lo que tenía que suceder. Lo mejor que he leído en comic desde Maus y Persepólis.


Inevitablemente, me acordé de una película de Coppola, donde la protagonista regresa a sus tiempos de instituto y también cree que puede cambiar todo lo que hizo mal en la vida... para descubrir lo mismo que Hiroshi: El pasado no se puede cambiar. ("Peggy Sue se casó") Las diferencias... la sensibilidad y el carisma de Taniguchi convierten este relato en algo cercano al lector, que se ve reflejado en el adolescente que no comprende el mundo de los adultos y que, ya crecido, ve a su familia de otra forma.


Si queréis saber más de comics, aquí tenéis tres webs recomendadas:

- La Cárcel de Papel: Un sitio ya legendario, de la mano de Álvaro Pons. Si no lo conocéis, ya estáis tardando...

- Última Viñeta: Mis amigos Diego Arias y Miguel Ortega ponen en marcha esta web, con lo último en viñetas, nunca mejor dicho. Si no sabéis por cuál tomo empezar o que autor leer, sus completas y cuidadas reseñas os guiarán...

- Animangaweb, por supuesto.

Si yo pudiera, me pasaría el día... escribiendo y leyendo.

Bueno, el viaje a Egipto llegó a su fin.


Y con él, el regreso a este blog de mi sección fija: Reseña del mes. Estos meses (Marzo y Abril) he leído lo siguiente:


- El libro de las ilusiones, de P. Auster. Un placer leer a Auster, como siempre. El libro de las ilusiones habla precisamente de eso, de las ilusiones que se han perdido y de cómo se pueden recuperar... con las cosas más sencillas que existen. Por un lado, el narrador de la historia pasa por un momento duro tras perder a su familia en un accidente. Un día, resacoso e incapaz de hacer nada, ve en la televisión una escena de cine mudo de un artista poco conocido. A partir de ahí, comienza a investigar la vida de este actor, que desapareció en el momento álgido de su carrera. Como curiosidad, dentro de la historia P. Auster nos deleita con una especie de metaliteratura, haciendo referencia a varias obras suyas, entre ellas "Viajes en el Scriptorum" (que menciona por encima) y "La vida secreta de Martin Frost" (su última película...).


- Un lugar llamado Nada, de Amy Tan. Para el viaje a Egipto, escogí un bestseller de bolsillo de una autora que, aunque no es de mis favoritas, de vez en cuando retomo. Por una vez, deja atrás las historias de amor en China, para adentrarse en la crítica social a la clase media-alta americana. Un grupo de amigos decide, tras la muerte inesperada de su guía, continuar un viaje por la zona de la frontera china con Myanmar (Birmania). Durante el transcurso de este viaje, una tribu les "secuestra" (más bien, se los llevan prestados) y desaparecen. La novela tiene su punto original y hasta humorístico (quién narra la historia es el fantasma de la guía, una vieja bastante divertida). Era curioso verme reflejada como esos turistas que viajan a un país exótico y se creen de lo más modernos por ir a los hoteles de mochileros y comer en los bares locales.


- Sendero de Tinieblas, de Guy Gavriel Kay. ¡Aleluya! Casi unos 15 años después de leer el primer libro, por fin culminé la trilogia de "El Tapiz de Fionavar"... Y me hubiera gustado un final más alegre, la verdad.


Y el viernes, más reseñas, esta vez de mis últimos comics.

Civilización...







Y ya, por fin, la última etapa del viaje.


Tras pasar una noche de las que llaman "toledanas" en el tren, llegamos a El Cairo. Al grito de "civilización" y "ducha", aparecimos en el piso de nuestra particular Bastet. Emplearé una de las frases de mi madre para definir lo que hicimos a continuación: "cogernos de las orejas y meternos en agua caliente". Algunas de nuestras ropas siguieron el mismo camino, esta vez al tambor de la lavadora. Nos dimos un buen desayuno, momento relax, ropa limpia, charla agradable... Un placer, Sus.


El plan del día era descansar todo lo posible para que a la noche estuviéramos en condiciones de celebrar la "fiesta de expratiados". Por eso, alquilamos una faluca y comimos navegando por el Nilo. Un poco más tarde, fuimos a visitar la Ciudad de los Muertos. Se trata de un barrio de El Cairo, antiguo cementerio, que está ocupado por familias, que viven entre las tumbas. Para rematar la visita por la ciudad, subimos a un mirador para contemplar... la contaminación y el atardecer, con nuestros vasos de té de hibisco.


Y por la noche, fiesta... Contaría más de ella, pero creo que bebí demasiado...




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Su nombre en árabe es Abu el-Hol, "padre del terror".



A todo esto, alguien avispado dirá: "Esta tía fue a Egipto... ¡y aún no ha visto una pirámide!". A la mañana siguiente, nuestro último día de visita turística, nos acercamos a Gizeh, para ver la esfinge y las tres pirámides. Llevábamos una resaca monumental, nunca mejor dicho. Nuestro cuerpo ya estaba en las últimas, pero reuní fuerzas para cumplir uno de los sueños más raros que tengo: estar en el interior de una pirámide. Subí a la de Keops: una estrecha rampa de dos por dos, apenas iluminada, húmeda; seguida de otra rampa aún más empinada, para llegar a una sala negra donde había... nada. Pero la experiencia valió la pena: Sudé la resaca.

Ya a la vuelta, me tropecé con la esfinge. Más pequeña de lo que se podría pensar, y encima el rostro está cada vez más carcomido por la enfermedad de la piedra.



Por recomendación de H. Blonde, visitamos también Saqqara, donde se encuentra la pirámide más antigua de Egipto, llamada también "la pirámide roja" o "escalonada". La mandó construir un faraón llamado Zoser, y su arquitecto fue Imhotep, un caso raro de personaje histórico real convertido en divinidad. Egipto inspira a mis películas de aventura favoritas, jejeje...




Blonde también insistió en que visitarármos la tumba de Ty. Fue el arquitecto de la pirámide de Keops, y su tumba estaba decorada con todo tipo de grabados donde mostraba como sus sirvientes preparaban un banquete: pescando en el Nilo, esquivando cocodrilos, recogiendo frutas, sacrificando vacas... La precisión y belleza de los grabados fueron las imágenes que me acompañaron hasta el avión.



Así que adiós, Egipto.

El próximo año... Si todo sale bien, Japón, China o Grecia.




Adiós, Nilo dorado...

Copyright de las fotos, de Marta.

Copyright, de Marta






... y el templo de Hapshepsut (Hot-chiken-soup), la única que podría llamarse "faraona".
El último día que pasamos en Luxor fue uno de los apoteósicos: nos levantamos temprano (otra vez), nos subimos a una furgoneta con más turistas (otra vez), y nos encontramos con Mai (otra vez). El primer lugar que vimos fue el famoso templo de Hapshepsut, la única mujer enterrada en el valle de los Reyes. Su templo es famoso, entre otras cosas, por la belleza de sus grabados en colores, el atentado, y por las representaciones que solían hacer todos los años de la ópera Aida (y que desde entonces, ya no se celebran). La sala de Anubis me puso los pelos de punta.
Pero lo mejor, lo mejor... El valle de los Reyes. Ahora que se nos echa encima la "fiebre Indiana Jones", recuerdo esa escena de la primera peli, cuando tiene que excavar en el valle de los Reyes buscando la tumba que contiene la clave para encontrar el arca. El Valle de los Reyes y el de las Reinas se encuentran en un desfiladero, un lugar inaccesible excepto por la entrada. No se pueden visitar todas las tumbas, como la de Tuntakamhon (hay que comprar la entrada aparte y comerse la cola). Hay otras tumbas que están aún en estudio, y otras que se cerraron porque un grupo de turistas se pegaron entre ellos para entrar. En total, habrá cientos de tumbas, pero hasta la fecha solo hay unas 70 abiertas.
La tumba que más recuerdo fue la de un pequeño, Tutmosis, que murió de niño. Le enterraron junto con el feto de uno de sus hermanos, donde se podía apreciar la forma de la cabeza típica de los faraones (ahuevada hacia atrás). Yo había creído que esos rasgos era por culpa de los gorros que se ponían y la moda de la época... pero en realidad se trata de una deformidad hereditaria provocada por casarse entre hermanos y madres e hijos. Además, la cámara estaba decorada con dibujos donde se mostraba como el padre acompañaba al niño recién fallecido hasta su madre, fallecida tiempo atrás.
Aparte, estuvimos en la tumba de Ramsés II (¡otra vez!), donde solo recuerdo la imagen de la diosa Nut, madre del sol y diosa del firmamento.
Aquel día, tras visitar las tumbas, comimos con Mai, y dos irlandeses monillos y muy bebedores, en la misma terraza del día anterior. Después de eso, corrimos al zoco donde di rienda suelta a mi consumismo y a mi cara de buena gente (regatear se me da mal, porque se me nota cuando algo me gusta, y me convencen con las historias de sus madres tejiendo, labrando o cosiendo cojines). Como nota curiosa, ese día me pidieron en matrimonio como cuatro personas, en distintas tiendas.
Esa noche, ya descansadas y con las maletas a cuestas, viajamos en el tren nocturno de vuelta al Cairo... en un mini vagón con un coreano, un egipcio de los antiguos y otro de los modernos. No sé aún como sobreviví a esa noche, la verdad.


Y aún queda la tercera parte...


El tren de Asuán a Luxor salía a las 6 y media de la mañana... pero en realidad, salimos a las 8.



Cuando llegamos a Luxor, dos horas más tarde de lo previsto, tuvimos el primer contacto con la realidad egipcia y sus tejemanejes. En la estación, había unos tipos que trataban de convencerte para que fueras a su hotel, su taxi o de excursión. Nosotras habíamos reservado habitación en un hotel recomendado por nuestros amigos de El Cairo: el Happy land. Uno de estos tipos nos aseguró que era del Happyland, y que él mismo nos acompañaría al hotel. Mientras caminábamos en esa dirección, otro de los tipos de la estación nos seguía y nos aseguraba que su hotel era mejor y más bonito que el Happy Land... Y entonces, descubrimos que el primer tipo nos quería meter en una habitación con otras 8 personas (cuando nosotras ya habíamos reservado habitación solo para las tres). Y aquí, intervino Massud, el segundo tipo, que veloz, nos ofreció habitación para las tres, con su cuarto de baño y aire acondicionado. Y así, acabamos en el "Princess Hotel".


Le hago mención aquí, porque el pobre se quejaba de que su hotel era tan bueno como el Happy Land, pero como no salía en la Lonely Planet (más conocida entre los egipcios como "the Book" o "the Bible"), pues nadie lo conocía. Massud nos apañó una excursión al día siguiente para ver el Valle de los Reyes, el de las Reinas y el templo de Hatshepsut. Además, se ocupó de comprar el billete de vuelta a El Cairo, en tren nocturno... Algo que merece un capítulo aparte. Por si alguien pregunta: a mi el hotel me gustó, estaba limpio, era barato y nos trataron muy bien. El único "pero" que le pongo es que la situación, un poco oscurilla y no daba buen rollo pasar por allí de noche.


El primer día en Luxor, fuimos al impresionante templo de Karnak. Bueno, no es un templo sino toda una colección de templos. Aquí está otra vez Ramsés, también el camino de las esfinges, la efigie del Escarabajo de piedra, varios puntos que según los guardias, si lo tocas tienes buena suerte... En tiempos mejores, se podía subir al primer pilón (la primera muralla), pero un turista se mató por las escaleras y lo cerraron. Esta frase sería una constante en el Valle de los Reyes. A mi me impresionó mucho la sala de las columnas, hoy a cielo descubierto, pero que en su tiempo estuvo techada. Para muestra, fijaos en esta foto:


Y luego, la peña alucina con El Señor de los Anillos...






Eso fue por la mañana... luego, a la tarde, aprovechando que cerraba tarde, visitamos el templo de Luxor. El obelisco de la entrada, al lado de otra estatua de Ramsés II (¿no os he dicho ya que me parece un poco egocéntrico?), es el hermano gemelo del que se encuentra en París, y está es su ubicación original. Otra cosa destacable de este templo, en plena ciudad, son los grabados que muestran la fiesta del Opet. En ellos, se ve a los bailarines contorneándose, los músicos, las mujeres con cestas de flores, etc... Este templo y el de Karnak estaban unidos por un camino custodiado por carneros, de tres kilómetros. Es que los egipcios, cuando se proponían hacer algo a lo grande...

Agotadas, tomamos una cena estupenda en una terraza, con música del lugar y una vista inmejorable de Luxor y el templo. No recuerdo como se llamaba, pero se encuentra justo detrás del templo, en una calle que lleva a la estación.

Y al día siguiente... El Valle de los Reyes, Reinas, y Hatshepsut.


A las 3:30 de la mañana, estábamos ya en pie para subirnos en una furgonetilla, rumbo a uno de los templos más famosos de Egipto: Abu Simbel. El motivo es que, desde el atentado en el Valle de los Reyes, los militares escoltan a los turistas en convoys. Salen dos en todo el día: el primero y mejor es el mañanero (y también el más concurrido, normalmente). En la furgoneta, volvimos a coincidir con Mai, la chica de Singapur, y pudimos disfrutar del amanecer en el desierto. Me dieron ganas de pedirle al conductor que frenara en seco y nos dejara verlo... pero me quedé frita.

Calculad el tamaño de las estatuas, en comparación con los turistas.



Abu Simbel contiene dos templos: uno dedicado a Horus y otro a Hathor. El principal tenía cuatro estatuas de Ramsés II (se conservan solo tres). Para mí, Ramsés es el faraón más egocéntrico de todos. Su momia se puede visitar en el museo de El Cairo: un viejo con el pelo teñido y manos en pleno estertor que da auténtico miedo. A orillas del Nilo, los ojos de piedra de las tres estatuas contemplan las tierras fértiles y desafían a los vecinos del país, Sudán. Una de las curiosidades que más me gustaron de este templo fue que dos veces al año (creo que en febrero y octubre), al amanecer, los rayos del sol entran por un ventanuco e iluminan la cámara del fondo del templo, donde estan las estatuas de Amon, Ra y Ramses. Sí, chicos, lo que aparecía en Indiana Jones no era un cuento.

Además, Abu Simbel no está en su ubicación original. En realidad, estaba más abajo, pero con la construcción de la presa de Asuán, hubo que moverlo de sitio. La UNESCO y varios países invirtieron dinero para evitar que esos templos desaparecieran bajo las aguas, y Egipto les agradeció la ayuda con donaciones, como el Templo de Debod en Madrid. (Un trocito de Egipto en el corazón de la ciudad).

El segundo templo, dedicado a Hathor, diosa de la fertilidad y la abundancia; y también homenaje a la esposa de Ramsés II, Nefertari. Es el único templo en Egipto donde la representación de la esposa del faraón tiene la misma altura que las estatuas de su esposo (lo normal es que esté por las rodillas).


A la 1, ya estábamos de vuelta en Asuán, y entonces nos preguntamos "¿qué hacemos?"... Pues visitar todo lo que nos dejamos la tarde anterior: las aldeas nubias, la tumba de los nobles y el museo nubio. En la aldea, tomamos un té en la "Nubian House", con un simpático abuelo que sabía ciento y la madre de nuestro país. Nayix le preguntó cómo sabía tanto de España, y el buen hombre nos respondió con orgullo: leyendo mucho. Lectores de Hipnagógicos, leed mucho y sed tan felices como ese buen señor. Las tumbas de los nobles fueron impresionantes, y se convirtieron en el preludio de lo que veríamos en el Valle de los Reyes. El museo nubio nos sirvió para contarnos de donde proviene este tribu orgullosa de sus orígenes y su evolución en el tiempo.

Agotadas hasta más no poder, compramos los billetes para Luxor al día siguiente, cenamos como señoras a orillas del Nilo, y nos fuimos a dormir, bajo el auspicio de Ramsés II y de su esposa Nefertari.

Y creo que este ha sido uno de los días más largos de mi vida.

p.d: Fotografías por cortesía de Nayix.



Que azul es mi Nilo...


Taxi y avión, comenzamos el "interraíl egipcio" protagonizado por las tres chicas de oro: tenemos a la cínica e inteligente Nayix*, la bella y no menos inteligente Garde, y la habitante de Senolaf, yo misma.

*Nayix también es bella, eh. Pero es que no quería repetir la misma descripción.


Aquí, Isis ocultó a su hijo Horus...





Incisos aparte, nuestra llegada a Asuán estuvo acompañada del alegre Ompa, nubio-non egipcian, quien nos llevó a visitar el templo de Philae, la presa de Asuán (orgullo de los egipcios) y el "obelisco inacabado", que no llegamos a ver.... porque nos dijeron que no merecía la pena. Todo eso por la mañana y al precio de 140 libras egipcias. El templo de Philae está en una isla, y para llegar hasta allí hay que negociar con un barquero, tanto la ida como a la vuelta. Aquí tuvimos la ayuda de una pareja de belgas, expertos viajeros, que nos contaron alguna anécdota sobre sus choques con los egipcios y sus tejemanejes.


Era nuestro primer templo en Egipto, y en las fotos se nos ve frescas y felices cual perdices. Aquí cada una se flipaba a su manera. Yo bromeaba con Asterix y Cleopatra (os imagináis lo que dije al ver la esfinge), y también hice alguna referencia a "Muerte en el Nilo". Nayix iba desgranando la situación en Oriente Medio analizando el telefilm "Los diez mandamientos", y Garde... se preguntaba que hacía allí con esas dos locas.


Ya por la tarde, visitamos las islas que hay en Asuán, a bordo de una faluca. En ella, conocimos a Mai, una chica de Singapur que viajaba sola. La primera isla, la llamada "Kitchener", es donde está el jardín botánico. Y allí... iba a hacerle una foto a una garza real, cuando mi cámara fue víctima de la maldición del Museo de El Cairo: dejó de funcionar. Justo cuando al día siguiente, íbamos a Abu Simbel...
Esa tarde, a pesar del relax, nos perdimos la tumba de los nobles y la aldea nubia, pero ya nos resarcimos al día siguiente... que fue largo, muy largo.

Hombre desplegando velas en su faluca
Pero eso será otro día.
p.d: En BeaCreo, Nayix también desgrana nuestro viaje a Egipto con su habitual sentido del humor y su ojo crítico, y mejores fotos. Mi recomendación, echadle un vistazo.

Mezquita de Ibn Tulun



La primera etapa del viaje consistió en el feliz reencuentro con amigos en el mismo aeropuerto de El Cairo. Desde la furgoneta camino a nuestra casa esos días, cena y cama vimos el resto de una tormenta de arena, y también la locura del tráfico en esta ciudad.


Al día siguiente, nuestros anfitriones nos llevaron a conocer El Cairo Islámico: la mezquita de Ibn Tulun, los puestos del mercado, las calles, los zumos, la gente y la comida. Allí, también disfrutamos de lo que es algo muy raro en Egipto: la lluvia, que cayó durante un par de minutos mientras degustábamos un café y un brownie en el pulmón verde de la ciudad. Ya por la noche, visitamos a los derviches, cuyas danzas girando sobre si mismos durante minutos y minutos nos dejaron pasmados.


Derviche girando



Al día siguiente, acudimos al museo de El Cairo, para conocer al joven, desgraciado pero rico Tuntakamon. Había una sala aparte, la de las momias. Costaba 100 libras egipcias (unos 11 euros), y merecía la pena solo por ver el rostro del faraón más egocéntrico de todos: Ramses II. Otra mención aparte, son los papiros. Aquí me viene mi vena bibliotecaria: me dejé los ojos admirando la perfección y la conservación de esos rollos inmensos llenos de historias y jeroglíficos. Otros objetos que merecieron mi atención fueron las joyas, los muñecos, los amuletos con forma de dioses, las momias de los animales... Un placer, vamos.
Esta foto es de la poco conocida diosa Tueris, con cabeza de hipopótamo, que es quien cuida a las embarazadas y procura un buen parto. Me pareció graciosa, y tuve suerte, porque en teoría no se pueden hacer fotos en el museo. Puede que por eso me pasó lo que me pasó...


Agotados, esa tarde comimos en un restaurante de inspiración colonial (La Bodega), y después, visitamos el barrio copto, llamado también "El Cairo católico". Se trata de un conjunto de pequeñas casas e iglesias, rodeadas por una muralla y cortada al tráfico. Por lo tanto, un remanso de paz. Como lo visitamos cuando oscureció, pasamos un poco de apuro para visitar las iglesias, pero en alguna nos dejaron pasar.


Volvimos paseando cerca del Nilo, y allí tomamos un "barco discoteca". Los egipcios pagan por unos 15 minutos en un barco que recuerda un poco a las casetas de las ferias, solo que estas te llevan a recorrer el Nilo. En el nuestro, como había muchas parejas, nadie bailaba; pero lo tradicional es dar botes al ritmo de la música autóctona.

Y, tras cenar en un bonito y moderno lugar a orillas del Nilo, comenzó lo que se ha bautizado como "el interraíl egipcio", protagonizado por Garde, Nayix y la que suscribe.
Y eso será la segunda etapa.

7:26 p. m.

La próxima semana estaré sin móvil, sin internet, sin ordenador ni gps...

Estaré perdida en una tierra que aún no había pisado (entre las miles que me quedan por visitar). Como no me gusta presumir de viajes hasta que tenga los documentos gráficos, aquí dejo un video musical.



Bueno, podría haber puesto otras referencias, pero esta me hacía gracia...


No es que me haya olvidado de mi sección fija, pero últimamente me apetece un poco menos escribir...


Que no leer.


Allá van, las dos novelas que he leído en el mes:


- "Una mujer díficil", de John Irving.
Hacía mucho tiempo que quería leer este libro. En castellano lo titularon así, una mujer díficil, aunque a mi el personaje principal de la primera parte y de la segunda parte no me parecen nada complicadas (será porque yo también soy una mujer díficil?) En inglés, se llama "A widow of one year", y su adaptación al cine se llamó "The door in the floor". Si queréis saber la razón de estos cambios de títulos, leed la novela y echadle un vistazo a la peli.
La historia tiene dos partes, como ya he dicho. En una, describe lo que sucede un verano en una casa en los Hamptons. Ted, escritor de libros infantiles, y Marion Cole son un matrimonio que han perdido a sus dos hijos en un accidente de tráfico. Tratando de sobrellevar la tragedia, tienen una hija, Ruth, que crece en una casa fantasma rodeada de cientos de fotografias de sus hermanos a los que no llegó a conocer. Ese verano, Ted contrata a un joven llamado Ed O´Hara, con una doble intención: uno, que le ayude con el nuevo libro; y por otro lado, que seduzca a su deprimida mujer y conseguir así el divorcio.
Marion y Ed acaban teniendo un romance (impagable la primera escena con la que empieza la historia), y a partir de ahí el verano avanza, termina, Marion desaparece llevándose con ella las fotografías de los niños... Ruth crece en constante rivalidad con su padre en el mundo de las letras, con la conciencia de ser alguien complicado e incapaz de amar (o eso cree).
Muy buen libro, con pasajes geniales (prácticamente todos aquellos en que se usan los libros infantiles que escribe Ted Cole para mostrar qué ocurre en ese momento), y personajes muy vívidos y tan extraños o más que la mujer del título.
- "Fuego errante", la segunda parte de "El Tapiz de Fionavar", de Guy Gavriel Kay.
Puede que vosotros no sepáis, o no os habéis dado cuenta, que otro de los géneros que suelo leer (ya con menos frecuencia) es lo que algunos llaman "fantasía". La razón de esta afición me viene de la biblioteca pública: los libros más interesantes y que me atraían como una polilla solían estar en la sección de "ciencia ficción para adultos". Me leí de este modo la obra completa de Louise Cooper, la saga Dragonlance, y otros autores no tan conocidos.
Entre los libros que cayeron en mis manos, estaban la primera y la segunda parte del Tapiz de Fionavar. Me quedé con ganas de leer la tercera parte, porque claro, las biblioteca públicas dependen de un presupuesto, y de que sus lectores pidan a gritos un libro... y estos precisamente los leíamos dos o tres personas en un pueblo de 30000, así que nada. Por circunstancias de la vida, he conseguido la trilogía completa, aunque empecé por el segundo de los libros para refrescar la memoria.
Resumiendo la historia: Cinco jóvenes canadienses, estudiantes de derecho, descubren que todos ellos pueden viajar a la tierra de Fionavar, un mundo paralelo a este. Cuando cruzan la frontera, descubren que allí cada uno tiene una misión que cumplir, para evitar que el "primer mundo, el más perfecto" caiga en malas manos... porque sino también cae este.
Como curiosidad, el autor es conocido porque colaboró con el hijo de Tolkien a la hora de escribir y editar El Silmarillion.
Y con esto, me voy a cenar. Un saludo.
p.d: Ah, aunque no comento mucho porque me da un poco de rabia escribir un comentario, que sepáis que me ha gustado que debatais las dos entradas anteriores.
p.d2: Gracias Jullei por pasar por aquí.