Llevaba muuucho tiempo (creo que desde noviembre del 2008) sin dedicar alguna entrada a mis sueños. He tenido muchos, raros, extraños, de esos que al despertar te dejan la sensación de que has visto algo que no querías ver.

- Gatos y perros: He tenido muchos sueños con gatos. El que más recuerdo, con la suficiente claridad para narrarlo, es que iba a visitar a un amigo, cuya gata había parido. Todos los gatitos eran muy preciosos, pero yo me encaprichaba de una hembra de color verde. Mis amigos trataban de convencerme de que el animal no era el adecuado, que yo no tenía tiempo para cuidarlo, y que además era verde. Al final, me lo quedaba.

En el siguiente, al que recogía de la calle era un bonito labrador, abandonado y hecho unos zorros. Por supuesto, bajo mi mano experta, el perro volvía a ser un bonito ejemplar.

- Más casas: En el apartado de sueños recurrentes, tengo uno que no siempre es igual, pero la idea es la misma. Voy paseando por la calle, veo una casa que me llama la atención y entro. Normalmente, se trata de lugares grandes y vacíos, casi abandonados. He soñado con muchos estilos (desde la casa típica de pueblo, hasta una moderna en la playa), y a veces en el sueño voy acompañada de alguien, aunque lo habitual es que esté sola. En los últimos meses, he soñado con un apartamento, un chalet en las montañas y una mansión en ruinas.

- Viajera del tiempo: En el sueño, yo era una especie de viajera del tiempo. Estaba en un aeropuerto, y debía esperar a que pasara algo para impedirlo (Um... parece el final de "Doce monos", ahora que lo pienso). En eso que estoy de pie, observando a la gente a mi alrededor, cuando veo a mis padres. Son distintos a mis verdaderos padres, más jóvenes y visten como una pareja adinerada de los años 40. Una criada empuja un carrito con dos niños, y entonces me doy cuenta que en ese carrito voy yo, de bebé. Me acerco para verme, y por un segundo, el bebé que también soy yo me reconoce.

Con esto, creo que es definitivo. Necesito vacaciones (y leer cosas más alegres).

p.d: La próxima entrada será la de la reseña de libros de Julio.

Evitaré decir su nombre, para que esto no se llene de fans histéricos y con ganas de gritar cuatro cosas; y también para que mi blog no aparezca en Google o en Yahoo, si alguno busca su nombre estos días.

A raíz de las distintas reflexiones que he leído en prensa, o en otros blogs, no he podido evitar hacer mi propia reflexión. Ya sabéis que creé esta sección para hablar de estas cosas que pienso cuando estoy relajada en mi casa; pero esta es una reflexión fruto de varias horas de trabajo, de ver, de escuchar, de recordar (sobre todo).

Como sabéis, también, tengo ya casi la treintena. Es decir, que he recorrido los 80 como una niña, los 90 como una adolescente, y crucé el milenio con 20 años recién cumplidos. Me agobia que ahora recordar los 80 y hablar de recuerdos se haya puesto tan de moda, pero es inevitable.

En los 80, no era mi héroe, pero sí un personaje habitual en la vida cotidiana. El vídeo nos fascinó y provocó pesadillas. Mis hermanos y yo lo teníamos que ver escondidos detrás del sofá, por el miedo, y aún así, lo veíamos. También recuerdo la fiebre de los chicos malos, vídeo que dirigió Martín Scorsese. Entonces, lo más era bailar como él, los chicos agarrándose el paquete y dando grititos. Sería un genio, pero hortera... era un rato, incluso en esa década de reconocido horterismo.

En los 90, ya más talludita, empezaba a apreciar las canciones, pero las letras me parecían sosas. Los vídeos que recuerdo son los de un Egipto de dudoso gusto y el de la nave espacial, que ya no era tan espectacular. Poco a poco, ese chico que era mono en los 80, se iba convirtiendo en una especie de momia, un monstruo al que casi le faltaba la nariz, y que no tenía ni pómulos, ni barbilla. Solo ojos.

Pero lo peor fueron los acusaciones y juicios. ¿Eran verdad, o un intento de sacarle dinero? Mirando distintos reportajes e incluso alguna entrevista, no me extraña nada que algo hubiera de verdad y otro poco de mentira. No se puede mantener uno cuerdo si tiene todo lo que quiere, y no tiene límites. Creo que se quedó en una época que no vivió, la infancia, y tenía obsesión por recrearla una y otra vez, de una forma que al resto de la humanidad, que vivimos el día a día y tenemos que madurar a la fuerza, nos parecía grotesca.

Como grotesco me pareció el funeral: un concierto improvisado y televisado, con unos niños a los que veíamos el rostro por primera vez, solo para darnos cuenta de que estaban mascando chicle en el funeral de su padre. Un funeral es algo privado e intimo, no un espectáculo. Jamás de los jamases permitiría que a un ser querido se le enterrara de esa manera, por muy famoso o leyenda que fuera.

Ahora solo me quedan preguntas: ¿qué pasará con esos niños - todos rubitos con ojos azules - en el futuro? ¿Cuánto tiempo tardarán en sacar una película biográfica, contando toda su vida?

¿Por qué, a pesar del asco que me daban sus últimas apariciones, no dejo de tatarear sus canciones?

Mrs Richard Bennett Lloyd, de Sir Joshua Reynolds




Llevo como dos semanas tratando de encontrar tiempo para hacer la reseña de los libros de Mayo y Junio. Es una lista muy larga (y de mi estilo, es decir, sin coherencia entre un libro y otro). Preparaos, que empiezo:




- La casa de la alegría, de E. Wharton.




Autora de "La edad de la inocencia", siempre he sentido cierta fascinación por la vida y obra de Edith Wharton. La historia de esta novela trata de una mujer, Lily Bart, con 29 años y sin compromiso serio, que vive en la sociedad burguesa de principios del siglo XX. Huérfana y dependiente de la caridad de una severa tía, la única forma de asegurar su futuro es buscar a un hombre rico y casarse con él. Lily está enamorada (aunque la palabra "amor" no se menciona en la novela) de Lawrence Seldon, abogado inteligente pero no muy rico; y es la duda entre casarse con alguien a quien no ama, o vivir pobre con el amor de su vida, lo que la lleva a una situación donde no puede decidir.




Lily no es un personaje fuerte, ni decidido, ni siquiera es muy inteligente. Se mete en trampas obvias con la inconscencia de una chiquilla. El entorno en el que vive tampoco le favorece mucho: todas las personas que supuestamente son sus amigos, en cuanto pueden dejan no solo de ayudarla, sino también intentan hundirla más, lo que lleva a un final trágico. Esta novela es el retrato de una sociedad pueril y materialista, muy dada a mirarse al ombligo, y que me hizo pensar en la suerte de haber nacido en el siglo XX-XXI, y poder decidir que quiero hacer con mi vida sin tantas limitaciones.




- El lector, de Bernhard Schlink




Había leído de todo sobre la película, pero como buena lectora que soy, prefería leerme antes el libro. Siendo un chaval de 16 años, Michael Berg se siente indispuesto en la calle. Una mujer, Hanna Smith, le ayuda; y poco después inician una relación pasional. Hanna es una mujer de apariencia y actitud tosca, pero con detalles (la obsesión por la limpieza, el hecho de que le pide al "muchacho" que le lea siempre antes de hacer el amor), que indican que esconde una cierta sensibilidad no educada. Hanna desaparece repentinamente de la vida de Michael, y él no vuelve a verla hasta que, estando en la facultad de derecho, asiste a un juicio de unas guardianas de un campo de concentración. Allí, descubre el secreto de Hanna, lo que le lleva a un dilema moral y a una situación que se le escapa de las manos. El tema del odio, la venganza, la culpa, el remordimiento, la redención (si es que se puede dar o no), unido a una reflexión sobre Alemania y las generaciones de jóvenes que se preguntaban porqué pasó lo que pasó, hacen de esta novela una recomendación obligatoria.






- El cerebro de Kennedy, de H. Mankell


Una historia policíaca y social, oscura y muy triste, que trata sobre la búsqueda de la verdad de una mujer, Louise Cantor; una búsqueda que la lleva desde Suecia hasta Mozambique, en una trama sobre los estragos del SIDA en los países pobres y los intereses de farmaceúticas y gobiernos en mantener la situación de ese modo.


Aunque el final no me dejó del todo satisfecha, al menos me pareció mejor que "El chino", a pesar de tratar un poco temas parecidos.




- El castillo ambulante, Dianne Wynne Jones


A estas alturas, todos habréis oído hablar de la película de Hayao Miyazaki*. Lo que muchos no saben (bueno, aparece en el DVD), es que se basaron en un popular libro de fantasía inglés, también llamado "El castillo ambulante". En la pasada feria del libro en Madrid, fue una de mis adquisiciones, en el stand de "Estudio en escarlata" (junto con la obra de Wilkie Collins).
La historia, para aquellos que no han visto la película, es la siguiente: Sophie Hatter, una joven que trabaja haciendo sombreros, se encuentra un día con la Bruja del Páramo. Esta bruja le echa una maldición, transformándola en una vieja. Sophie se encuentra entonces con el temible "Castillo ambulante" de Howl, y acaba trabajando para él como sirvienta. En el libro, sabemos más cosas de Sophie, como por ejemplo, que es la mayor de tres hermanas y que por tanto, según la lógica de los cuentos de hadas, la que tendrá la vida menos interesante. Convencida de que su destino es heredar y trabajar en la sombrería de su padre, no se permite ni soñar con algo mejor. La extraña relación amor-odio que establece con el misterioso mago Howl y los hechos que le rodean (la Bruja del Páramo, sus hermanas, Calcifer - un demonio del fuego...) cambian su destino.
Para curiosos, enredando en internet para saber algo más sobre la autora, encontré que existen dos secuelas: Castle in the air y House of Many Ways. Lo que ignoro es si están editados en español o no.

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*Hablando de Hayao Miyazaki: el pasado viernes, fui a ver en muy buena compañia "Ponyo en el acantilado", una maravillosa y tierna película, de la línea más dulce del Estudio Ghibli. Aquí os dejo el trailer, para que lo disfrutéis:




Cartel del Salon del Comic de Barcelona... Un saludo a los que vais!

Este fin de semana da comienzo el Salon Internacional del Comic en Barcelona, cita obligada sobre todo si te gusta el comic en general y ver a autores de primera fila firmando como posesos. Entre los invitados de este año, están mis amigos de "El Joven Lovecraft", con la edición del segundo tomo de las aventuras de "Howie" Lovecraft. Además, mis amigos de Rantifuso están nominados en la categoría a mejor fanzine. Suerte a ambos!

Al mismo tiempo, mañana se inaugura la Feria del Libro de Madrid, que estará en el Retiro desde 29 de mayo al 14 de Junio. He echado un ojo a las firmas, y exceptuando a los sospechosos habituales que suelen ir a firmar (Espido Freire, Javier Cercas, Boris Izaguirre, etc...) no he visto a nadie interesante o curioso.

Ya que no puedo ir al Salon del Comic por causas ajenas a la organización (dinero, trabajo, estudio, etc...), intentaré escaparme de una aburrida tesina y unos apuntes rancios para pasearme entre las casetas.

p.d: Ya comentaré mis "capturas" del día...

p.d2: Como añadido friki extra... El fin de semana anterior vi "Death Note", y, en contra de lo que yo pienso de las adaptaciones a cine de los mangas/anime, me gustó más de lo que esperaba.

Hola!

Esta es la reseña de los libros que he leído estos últimos meses:



- La cartuja de Parma, de Stendhal.

Según dice la historia de la literatura, Marie Henry Beyle (nombre real de Stendhal) tardó en escribir este novelón en menos de dos meses. La historia trata de un hombre, Fabrizio del Dongo, segundo hijo de un noble italiano y favorito de su madre y de su tía, la duquesa Sanseverina. Siendo apenas un niño, llevado por unos ideales románticos, decide abandonar su hogar y alistarse en el ejército de Napoleón, considerado un delito grave de traición. A partir de entonces, la vida de Fabrizio del Dongo es un continuo luchar para evitar la cárcel, huidas, peleas... Por fortuna, cuenta con la ayuda de su tía, Duquesa de Sanseverina, quien con la ayuda del político Conde de Mosca, logran que Fabrizio se establezca en Parma, bajo los auspicios de una carrera brillante en el sacerdocio... Carrera que se trunca por un delito, y que le lleva a huir y, finalmente, afrontar su destino en la cárcel. Pero ahí no acaba su historia, sino que empieza la verdadera, el momento en el que por fin Fabrizio encuentra en Clelia Conti, hija del dueño de la cárcel, y que será el amor de su vida.

Novela de aventuras, romance y sobre todo, mucha intriga palaciega. Me gustaron los personajes de la duquesa de Sanseverina, tan inteligente y audaz, como el personaje de Fabrizio y Clelia. Hay incluso un capítulo en el que Fabrizio se esconde en un campanario, que se convirtió en mi pasaje favorito. Un clásico que me arrepiento de no haber leído antes.



- El chino, de Henning Mankell

En una noche helada del invierno sueco, alguien asesina sin piedad a casi todos los miembros de una pequeña aldea perdida entre los bosques. La policía apenas tiene pistas, y desconoce el motivo por el que las víctimas (todas relacionadas por lazos de sangre) han sido tan cruelmente asesinadas. Una jueza, Birgitta Roslin, comienza una investigación particular, pues una de las parejas de la aldea fueron los padres adoptivos de su madre. Lo que empieza siendo una simple reacción curiosa ante el hecho de estar relacionada con la masacre la lleva a seguir una serie de pistas que conducen a China, a los inmigrantes chinos que trabajaron en el ferrocarril, a la situación actual del país, y a un peligroso y vengativo magnate chino...

Novela políciaca, con un guiño a la novela histórica (la historia de Wu San), entretenida y muy buena... hacia la mitad. De repente la historia da un guiro abrupto, los detalles se difuminan, y el asesino es ajusticiado ni por la jueza ni por la policía, ni siquiera por la propia policía china, sino por un personaje que solo aparece en ese instante en la novela, como caído del cielo para solucionar el embrollo. Como siempre, en las novelas de Henning Mankell la venganza es el principal motivo para todo lo que ocurre, aunque se tarde casi un siglo en llevarla a cabo.


- La trilogía de Nueva York, de Paul Auster.

Recopilatorio de las tres novelas cortas (La ciudad de cristal, Fantasmas, La habitación cerrada) que dieron fama a Paul Auster. En la primera de ellas, La ciudad de cristal, un escritor de novelas policíacas recibe una llamada telefónica equivocada, preguntando por una agencia de detectives. El escritor, por curiosidad, acepta el caso. En Fantasmas, un detective es contratado para espiar a una persona durante varios días... Lo que no sabe es que esa persona también tiene una misión relacionada con él, y que ambos son el juguete de una tercera persona. En la última historia (La habitación cerrada), la más realista y también la que engloba las otras dos, un escritor se entera de que su mejor amigo de la infancia (y también escritor) ha desaparecido, y toma la tarea de publicar sus obras; a la vez que se acaba enamorando de la esposa de su amigo y adoptando poco a poco su vida.

En conjunto, forman una historia sobre temas como el perdón, la relación entre personajes y el autor, la relación entre el mundo de ficción y el mundo real (a veces, separados por una fina línea); germen de otras novelas de P. Auster, y una de sus obsesiones.


Del primero de los relatos, Ciudad de Cristal, hay una versión en cómic (publicado en España por Anagrama).

Por último, dos recomendaciones: leed algo de J. G. Ballard (autor que nos dejó este año); y echad un vistazo a la nueva web de la Biblioteca Nacional.

P.d: Ah, y este fin de semana, ¡Expomanga en Madrid!

2:19 p. m.

No tengo mucho tiempo, pero me he tomado unos minutos para poner algo que quería colgar desde hace una semana: lo vi en el Canal Plus, y logró arrancarme una risotada.

La Desgracia... en 3-D, de J.A Bayona (para Teaserland)

Para saber qué es eso de Teaserland, pinchad aquí.

p.d: Espero, en el puente de Mayo, poder colgar las reseñas de los libros de marzo y abril.

A este ritmo, la única sección estable del blog desaparecerá. Voy a hacer como los políticos, y le echaré la culpa a la crisis. En mi caso, como no tengo internet ni dinero para ponerlo en casa, pues ya solo me puedo conectar en horas de trabajo... que no siempre puedo.

Muy rápidito, un repaso a la lectura que va desde más o menos el final de enero hasta la fecha:



- Las manos pequeñas, de Andrés Barba. Un regalo, de un autor del tipo que me gusta (poco conocido en los círculos en los que me muevo). Aprovecho la ocasión para decir que es un placer leer algo suyo, incluso una historia tan terrorífica y sombría como esta. El argumento, a grandes rasgos: una niña pequeña pierde a sus padres en un accidente de coche, y es enviada a vivir a un orfanato. Allí, la única forma que tiene de comunicarse con las demás niñas (que llevan toda su vida en el orfanato y no conocen otra cosa) es a través del juego. Es una novela corta, con un lenguaje intimista y con un final sangriento, como solo podría ser en una novela protagonizada por niños siniestros.


- La casa del sueño, de Jonathan Coe. Es la segunda vez que leo este libro. La primera vez, tenía yo unos 19 años y poco o nada sabía de algunos de los temas de los que habla este libro. Ahora, con la mirada cansada de los adultos, me maravilló de la historia de recovecos, amores y azar sobre un grupo de compañeros y sus recuerdos en la universidad. De la vida que planeamos y que acabamos llevando resulta a veces ser muy distinta, tal y como se distinguen la realidad de los sueños.


- La cuarta mano, de John Irving.


La historia, para quitármela de encima rápido: Un periodista pierde la mano en un accidente mientras realiza un reportaje. Un tiempo después, le ofrecen la posibilidad de hacer un trasplante, usando la mano de un donante fallecido hacía poco. Es entonces cuando el periodista, que siempre ha tenido relaciones fugaces con todo tipo de mujeres, se enamora de la viuda del donante, una mujer extraña que le acaba proponiendo un trato igual de extraño...


Exceptuando unos párrafos y algún capítulo muy divertido e interesante (el viaje a Tokio, la historia del médico que se ocupa de la operación), el resto del libro me pareció flojo. Me esperaba un poco más de Irving, después de leer Una mujer díficil y El mundo según Garp.


- Agnes Grey, de Anne Bronte


La más pequeña de las hermanas Bronte es también la más desconocida de las tres. No tiene personajes tan oscuros y ambiguos como Heathcliff, ni tan imponentes como el señor Rochester; pero sí interesantes. Ella misma decía que no quería escribir "dulces ñonerías". Su primera novela es casi autobiográfica: Agnes Grey narra para un lector invisible sus experiencias como institutriz. Su familia acababa de quedarse arruinada, y ella, con apenas 17 años, decide emplearse como profesora para familias. Su primer trabajo, como el de cualquiera que haya empezado en el mundo laboral, resulta ser frustante y humillante, pero Agnes consigue otro un poco mejor en la casa de una familia rica y de ascendente noble. Anne Bronte, como su personaje, también pasó por una situación similar, aunque el final de la historia de Agnes Grey contiene más vida que de la propia Anne, que fallecería con 29 años. Solo llegó a publicar este libro y "La inquilina de Wildfell Hall", además de algunos poemas y relatos fantásticos.
Además de novelas, también he aprovechado los fondos de la biblioteca universitaria para leer algunas obras teatrales, como "La señora tártara" de Francisco Nieva, y "Casa de muñecas", de H. Ibsen. A falta de dinero para ir al teatro, buenas son las lecturas.

Un saludo!







4:58 p. m.

Yo fui taggeada por Bea, de "El sitio de Bea Creo"

Yo "taggeé" a Mital Riumo, de "Filofobia"

Mital Riumo "taggeó" a Taanis, de "Viajero del tiempo"

Taanis "taggeó" a Linkain, de "Las Montañas Xián"

Linkain "taggeó" a Mitsuita, de "Grimmauld Place 12th"

Mitsuita "taggeó" a su compañero de blog, Kernuac, "Grimmauld Place 12th"

Kernuac "taggeó" a Franziska von Karma, de "Franziska Von Karma Office"

Y ya no tengo tiempo para seguir la pista, pero ahí esta.

Un saludo a todos, y muchas gracias.

8:16 p. m.



"Esto es un juego que se traen los blogueros mas “in” del momento. La cosa consiste en contar 16 cosas sobre uno mismo. No chorradas como tu color preferido, sino cosas más interesantes, vivencias, recuerdos. Luego tienes que “tagear” a un bloguero para que haga lo mismo y continue la cadena"




De Bea, de "El recreo de Bea"




Bea me ha "tageado" para que os cuente, estados hipnagógicos, 16 cosas sobre mí. No sé si llegaré a tanto, pero en fin, allá voy!




1. Uf... Lo primero que así, se me viene a la cabeza, es que yo de pequeña quería ser enfermera, como mi madre.



2. Mi primer libro (al que recuerdo con más cariño, aunque ya tenía otros) fue uno de cuentos. Me lo regaló el ratón Perez cuando se me cayeron las dos paletas, al mismo tiempo. Era un libro fabuloso, con las tapas de color naranja, y que tenía un montón de historias. Solo recuerdo con claridad la historia de la princesa china con una sombrilla capaz de controlar el clima.



3. ¿Mi primera película en un cine? "Lady Halcón", aunque ya antes había visto un montón de películas en nuestro video Beta.



4. Envidiaba mucho a una vecina, que tenía una habitación para ella sola con vestidos de princesa, un tocador, un juego de té, etc... Yo compartía cuarto con mi hermana, y mis juguetes, por acción propia o por la de mis hermanos, siempre acababan hechos polvo.



5. Hablando de juguetes, el nombre de mi osito de peluche favorito era Corri Torres Torres. El motivo por el que su nombre tenía tantas "erres" lo desconozco.



6. Haciendo cálculos, me he mudado unas 10 veces en mi vida (no cuento los traslados durante la época universitaria). De hecho, una de las cosas que más odio hacer es recoger los trastos para una mudanza.



7. De pequeña, tenía miedo a la oscuridad, pero aún más, a tener la puerta del cuarto cerrada.



8. Una de mis aficiones, aparte de leer, era escuchar música. Me ponía los cascos, un disco de vinilo y me leía las letras de las canciones. Entre los discos que más escuchaba estaban "Flowers in the dirt" de P. McCartney, "The first of a million kisses" de Fairground Atracction, y "El grito del tiempo" de Duncan Dhu.



9. La época más feliz del año eran las navidades y las vacaciones de verano. Entonces, íbamos a ver a mis abuelos, que vivían en Cádiz. Para mi representaba la posibilidad de ir al cine (mi padre y mi abuelo nos llevaban casi todos los días), y visitar las librerías (Quorum y Mignon). Entonces, en mi pueblo no había cine, porque se quemó, y la única librería tenía muy pocos títulos.



10. Aún hoy, lloro viendo "El imperio del sol".



11. He tenido muchas mascotas: una tortuga llamada Doña Colorines, un hamster al que llamamos McGyver por la afición que tenía a la escapada, y sobre todo, mi perro Félix, conocido como "el gremlin" por lo feo que era.



12. Hasta los 16 años no pude ver las cadenas privadas. Entonces vivíamos en una casa vieja con una antena defectuosa y mi padre se negó a arreglarla. Cuando al fin nos mudamos, flipábamos con El príncipe de Bel-Air, y yo me enganché a Expediente X.



13. Tengo un hermano mellizo al que, de vez en cuando, le hacía alguna que otra bromilla. Me escondía detrás de una puerta y si le veía pasar, imitaba a un fantasma. También solíamos jugar a pelearnos con las almohadas o con los muñecos (a este juego lo llamamos "la guerra de los muñegotes").

14. El primer videojuego que me pasé fue el Link´s Awakening, para la Game Boy. Bueeeno... Los jefes díficiles se los dejaba a mi hermano.

15. Si íbamos a un salón recreativo, la primera máquina que jugaba siempre solía ser una de pin-ball. No era muy buena, pero me entretenía bastante. Después, me aficioné a Gauntlet y la máquina recreativa de Los Simpson.

16. ¿He llegado a la 16? Bueno, pues aquí os dejo la anécdota favorita de mis amigos sobre mi infancia: "La historia de cuando mis padres me dejaron en el pantano". En verano, mi familia iba a un sitio que es un pantano, pero acondicionado como si fuera una playa. Solíamos ir todos los fines de semana, y se nos sumaba a la excursión otras familias, amigos de mis padres. En una de esas, justo cuando nos marchábamos, yo dije que iba al baño. Al salir, descubrí que mis padres se habían ido, y que yo estaba sola ahí abandonada. No se dieron cuenta de que faltaba hasta la mitad del camino. Mientras tanto, a mi me dio la llantera y el dueño del chiringito se ofreció a llevarme de vuelta a casa (nunca olvidaré a don Julián).

Bueno, creo que ya he sacado 16 cosas. Voy a mandarle el "tagged" a mi amiga Mital Riumo, que seguro que escribe algo interesante. Si algún bloggero tiene interés en ser el siguiente, que me lo diga y yo le hago un enlace.

Un saludo!













Por causas ajenas a la organización (más bien, que aún no me decido que conexión contratar), estoy algo retrasada a la hora de publicar en el blog.

Pero ahora tengo diez minutos para contar, en poco tiempo, mis lecturas que abarcan desde el 1 de diciembre del 2008, hasta el día de hoy:

- "El profesor", de Charlotte Bronte: La última obra publicada de Charlotte Bronte, pero la primera que escribió, narra la vida de William Crimsworth, un joven que aspira a demostrar a los demás que puede labrarse su fortuna a costa de trabajo y esfuerzo.

- "Trópico de Cáncer", de Henry Miller: En mi lista de pendientes, por fin me decidí a leerlo. No es una historia completa, sino una recopilación de las experiencias de un escritor americano en el París de los años 20-30, en un mundo de artistas bohemios, soñadores, neuróticos, y estrambóticos.

- "La elegancia del erizo", de Muriel Burbery: Una de las sorpresas editoriales del año pasado, y también un ejemplo de la elegancia y el sentido del humor francés. En un edificio de un barrio burgués de París, viven dos almas gemelas: Renée, una portera autodidacta amante del arte y de los libros; y Paloma, una niña de 12 años despierta e inteligente. Las dos ocultan a los demás quienes son realmente. Un relato sobre el poder de la literatura y el arte como verdaderos vehículos para salvar nuestras almas de una vida triste y gris.





8:14 p. m.


¿Qué quién era mi Rey Mago favorito? A mí me daba igual, mientras me trajeran un regalo...


En noches como esta, una se suele poner nostálgica. Casi todo el mundo que conozco y que me rodea día a día tiene mil y una anécdotas relacionadas con la noche de los Reyes Magos. Yo tengo muchas, casi todas compartidas con mis hermanos, con el insomnio, con alguna decepción (que ahora, la verdad, no creo que sean importantes), más de una alegría, etc...


Eran tiempos en los que solo esta noche me costaba dormir. Quién me iba a decir que un día sufriría de insomnio, y no precisamente porque esperara con ilusión un regalo. Alrededor de las siete y media de la mañana, mi hermano mayor se despertaba gracias a la alarma despertador de su casio. Poco a poco, nos íbamos despertando uno a uno en silencio, y, de puntillas, íbamos al salón. Y allí, sentados a oscuras, con la luz del mismo casio (o de una linterna de campamento, ya en la adolescencia), esperábamos el momento de las 8:00 de la mañana, hora oficial para abrir los regalos.


A todo esto, el famoso trauma de "los reyes son los padres" no llegué a vivirlo como tal: me enteré con unos cinco años, porque mis padres siempre armaban tal escándalo a la hora de montar los juguetes que era imposible no escucharles. Eso sí, mi madre siempre se afanaba con colocar una huella de harina en la ventana, vaciar las copas de anís, comerse las galletas y quitar el tapón de la bañera.


Hoy, mi madre me ha preguntado si tuve una infancia feliz. Tras pensar un momento en las noticias con las que he desayunado esta mañana, solo podía decir: Sí, por supuesto. Al menos, yo fui reina una vez.

A estas alturas, cuando solo quedan unos días para que termine este año, la mayoría de los programas, diarios, revistas, etc... sacan una lista de lo mejor y lo peor que dejamos atrás. Acabo de leer de forma intensiva la selección de "El País" de los 10 libros del año, y solo he leído el primer capítulo de una (Chesil Beach, que tengo en pendientes).

No podría resumir este año en pocas líneas... o en un listado de cosas que me han pasado, buenas o malas. He tenido pocas alegrías, pero concentradas como los buenos perfumes.


1. El viaje a Egipto.
2. Mis amig@s
3. Alguna que otra fiesta
4. Un trabajo de corta duración, pero uno de los más estimulantes que he tenido
5. Mi familia que crece, con bodas, compromisos, y un sobrino "medio artista".
6. La buena lectura.
7. Las buenas películas.
8. El master.
9. Un sitio nuevo.
10. La promesa de un año aún mejor.

Con esto, y un deseo de que paséis una feliz nochevieja y una llegada del año estupenda, me despido, por ahora.

p.d: Creo que ya no tengo excusa para leer a Stieg Larsson.

10:35 a. m.

La noticia, biografía y otros datos de interés: aquí.

Y vosotros diréis, ¿y quién es?

Hace aproximadamente dos meses, le dediqué la entrada de reseñas de libros de Octubre: Vampiros e historia. Francisco Casavella es el escritor del último premio Nadal: Lo que sé de los vampiros; libro que me leí con sus más y sus menos durante unos veinte días.

Dije entonces que es un libro que no recomendaría a lectores impacientes, y es cierto que para apreciarlo como se debe hay que ser insistente y laborioso, pues al final merece la pena. Con esta recomendación de su última obra, y la posibilidad de leer otras como "Un enano español se suicida en Las Vegas", os dejo.

Un saludo.

Estos han sido mis compañeros literarios del mes en el que cumplía los 29.



No ha estado mal:




- "La magia de escribir", de José Antonio Marina y María de la Valgoma.

Libro de ensayo que explica en qué consiste el proceso de la escritura y sus aplicaciones en la vida educativa. Se trata de un ensayo pedagógico, pero con intención de servir de guía tanto a profesores como a futuros escritores. El apartado que más me gustó fue el dedicado a los autores y los motivos por los que ellos se decidieron a escribir, la propuesta de talleres de escritura y las recomendaciones de autores.


- "Un hombre en la oscuridad", de P. Auster.

La última novela de uno de mis autores favoritos; aunque en esta ocasión ya empiezo a notarle el truco.



La historia trata por un lado de un hombre ya mayor, August Brill, enfermo, que vive un momento familiar díficil (ha perdido a su mujer y al novio de su nieta en poco tiempo), y que padece de insomnio. En medio de esas noches en vela, se dedica a crear historias. Una de ellas, comienza con un hombre (Owen Brick) que despierta de repente encerrado en un agujero en medio de un bosque. Cuando sale de allí, descubre que le han traído a un EEUU alternativo, y que tiene como misión matar a un hombre. Y ese hombre es el mismo que está creando la historia, August Brill.




Hasta ahí, el principio de la novela. Buen comienzo, interesante la trama y la subtrama, dirigido todo hacia un supuesto clímax. Pero de repente, Auster / Brill se harta y *ojo, spoiler de los gordos* mata a Brick (el hombre del hoyo) de una forma estúpida. La sensación que deja al lector a mi en este caso, es como si le dieran un portazo en las narices. La historia cambia y nos cuenta el porqué de la situación del anciano, la relación con su familia y las tragedias de su vida; aunque deja un poco de margen a la esperanza.



De nuevo, el mismo tema que salió en "Viajes desde el scriptorum": la metaliteratura, la relación entre el autor y su obra; en esta ocasión centrada en la obra más díficil de llevar a cabo por un autor: su propia vida.



- "Metafísica de los tubos" de Amelie Nothomb.


Entre autores pendientes de leer, estaba esta autora, revelación de las letras francesas desde hace unos años. He comenzado por el que parece su libro más ligero, una extraña fabula que comienza con un ser (sin nombre ni sexo) que nace convencido de ser dios y permanece inmóvil. Un día se despierta del letargo, primero por la sombra de la muerte y después por el descubrimiento del placer en una barra de chocolate.
A partir de ahí, sabemos ya que es una niña, que su familia es belga pero viven en Osaka (Japón), y que es un ser especial, en el sentido de que pronto aprende a hablar, a leer, observar y fingir, como todo buen dios déspota que es un niño de menos de 3 años.

9:46 a. m.




Entre las cosas que menos me gustan, están las mudanzas... y parece que la mía se retrasa una semana más (por causas ajenas a la organización).


Pero mientras... ¡a disfrutar con la visita al Expocomic!




10:04 a. m.

Hoy cumplo 29 años, y la verdad, es que de las pocas cosas de las que me siento orgullosa es de mi familia y de mis amigos.

Así, que para ellos, esta entrada y este vídeo: Loop & loop de Asian Kung Fu Generation

4:48 p. m.




Imperdonable haber olvidado que, entre el libro malo y el libro "no tan malo", me leí uno estupendo. Esa manía de no recordar lo bueno...






Pomponio Flato es un patricio romano que se dedica a viajar por el mundo en busca de una fuente que, al beber su agua, proporciona todos los conocimientos. En su último viaje, bebe de una supuesta fuente milagrosa, pero acaba enfermo y atrapado en la Palestina del siglo 0 de nuestra era, para más señas, en Nazaret. Allí, conoce a un niño que le contrata para que demuestre que su padre es inocente de una acusación de asesinato. Lo novedoso: que ese niño es Jesús (Jesucristo), y su padre es José, el carpintero.


Mezcla de novela de detectives e histórica, Eduardo Mendoza ironiza sobre la religión, los poderes, la visión de la historia y, sobre todo, de ese tipo de literatura que se ha puesto de moda a raíz de cierto código.



Aprovecho la ocasión para recomendar la lectura de otra obra cómica de Mendoza (la más conocida, creo): Sin noticias de Gurb, de la que hay también una versión teatral.





Vampiro, de E. Munch

Estos son mis dos libros del mes de Octubre, mes de "vacaciones" donde he buscado aprovechar el tiempo antes de tener los próximos 12 meses ocupados en mil y una historias distintas.

Pero, aún así, la lectura podría haber estado mejor escogida, la verdad:

- "Todo cambia", de J. Tropper: Zack King es un tipo que se podría considerar afortunado: vive en un piso maravilloso en Nueva York, por el que no paga alquiler, tiene una novia de buena familia y supuestamente guapa y amable con la que se va a casar, y un trabajo estresante pero que le permite llevar una vida a todo tren. Pero tiene sus problemas: su padre, un alcohólico que le abandonó, reaparece para provocar problemas; y Zack está enamorado de la viuda de su mejor amigo, muerto en un accidente de tráfico. Todo esto la misma semana en la que su vida se quiebra ante la sombra de un cáncer.

Novelilla pseudoromántica, desde la perspectiva de un personaje masculino que, exceptuando que no está obsesionado con su peso, podría ser un Bridget Jones descafeinado y sexista. Lo único que puedo decir por leer esto, es que lo compré en la estación de trenes, y que para viajar, no me apetece algo sesudo.

- "Lo que sé de los vampiros", de Francisco Casavella.

No, no es una historia de un vampiro. Es una novela de corte histórico, ganadora del último premio Nadal. A partir de las experiencias de Martín de Viloalle, conocemos el período europeo entre la expulsión de los jesuitas de España, hasta la misma revolución francesa, pasando por una Italia de bandidos y las cortes prusianas y austríacas. Martín de Viloalle pasa por todos estos escenarios, testigo mudo que cuenta la historia a través de los dibujos y caricaturas que va componiendo, sobreviviendo en cada etapa de su historia como lo haría un vampiro, alimentándose del momento hasta agotarlo.

No es una novela que recomendaría a lectores impacientes. A mi me ha costado ciento y pico de páginas encontrar su encanto, pero al final, por orgullo, he insistido, y debo decir que el último tercio de la novela (la parte que transcurre en París durante y después de la revolución) me ha parecido inmejorable.

Ahora... Voy a por lo último de Auster, a ver que tal.

8:15 p. m.



Me gusta la forma de celebrarlo en México, mucho más que la forma americana.

Celebres como lo celebres:



Si eres de los que creen que esta noche se debe honrar a aquellos que les dejaron, limpiar sus tumbas para que sus ojos desaparecidos vean lo mucho que se les echa de menos, encender una vela con emoción y rezar al dios en el que se crea...
Si eres de los que salen disfrazados para demostrar que hay que vivir la vida y olvidar que la muerte está en la esquina, comen caramelos, piden truco o trato, beben en una fiesta vestido de demonio, ven películas de terror bajo una cálida manta...
Para todos, esta entrada.

Disfrutad/llorad vuestra noche de los muertos.

"¡Voy!" de Erik Bulatov




De momento, parece que esta es la plantilla que se queda, porque la verdad, el html y yo no nos llevamos tan bien como creía.


En el marco de actividades que realizar, están las exposiciones. Os recomiendo la última que he ido a visitar: La Ilustración total: Arte conceptual de Moscú.


Desde los años 1960 hasta 1990, la exposición hace un recorrido por las vanguardias rusas, llenas de ironía, reflexión y sorpresa. Personalmente, mi obra favorita fue "Proyectos para un hombre solitario", de Víctor Pivovarov; una colección de 6 paneles donde describe cosas como la habitación, los sueños y el horario de cualquier hombre solitario... Situaciones y sensaciones que me resultan muy familiares, la verdad.

Estará hasta enero en la Fundación Juan March.

Post-Edit: Leed el artículo de "El rincón del distraído": El látigo del humor